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Prueba
Prueba del Honda HR-V 1.6 i-DTEC 4x2: producto redondo.
Hoy en día, la prueba de un SUV debe hacerse con criterios bien distintos a los de hace sólo algunos años: la competencia es feroz, extraordinariamente extensa y bien preparada. Por ello, las diferencias entre todos ellos es, en mucho casos mínima; son los detalles los que convierten un buen producto en excepcional. El HR-V es uno de ellos.

 Daniel Guillén (MotorCanario.com) - Publicado el 25/enero/16
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La segunda generación del Honda HR-V se ha hecho de rogar, pero la espera ha valido la pena. En términos estéticos deja atrás las radicales líneas de su predecesor y escoge unas mucho más redondeadas y acordes con las tendencias actuales, con el aire de familia de la marca en sus modelos actuales. Tiene un tamaño compacto (4,29 metros de largo y 1,77 de ancho) y gracias a las manecillas de las puertas traseras en el montante superior, da cierta impresión de coupé... si obviamos la altura, claro. Como todos los Honda "no Type R", es bastante razonable en estética, sin alardes de monstruosas y desproporcionadas llantas, estribos o alerones fuera de lugar, etc. En este sentido es bastante discreto. Con todo, la estética es agradable.

En el interior hay más sorpresas, con un salpicadero muy moderno y resuelto de forma sobresaliente, amén de un espacio muy por encima de la media de su segmento. Por partes, nos gusta cómo se ha integrado la generosa pantalla del Honda Connect (disponible a partir del acabado intermedio), sin que resulte un "pegote". Todo se encuentra a mano, con las funciones básicas de la radio, control de crucero y ordenador de a bordo en el volante y una palanca de cambios corta en posición elevada.

La consola central es prominente, pero no estorba en absoluto; todo lo contrario. Cuenta con un amplísimo hueco portaobjetos que adopta diferentes formas para adaptarse a lo que queramos alojar en él. Y también incluye el mando del freno de mano eléctrico. La única nota negativa es el otro hueco disponible debajo de la palanca de cambios, en posición muy adelantada y oculto a la vista, lo que le hace impracticable durante la conducción.
Nos ha gustado mucho la usabilidad del climatizador, sencillo y claro; con botón de "on-off" que tanto parece costar a algunos fabricantes incorporar y que nos evita la innecesaria tarea de ir bajando progresivamente la velocidad del ventilador para apagar la climatización.

Los acompañantes se sentirán cómodos, con suficiente espacio para las piernas en el caso de los traseros y buena altura libre al techo. El maletero es de buena capacidad, en torno a los 400 litros, pero que aumenta hasta los 1000 litros si abatimos los geniales asientos con sistema "Magic Seat", ya conocidos en el Civic. Sólo una bandeja posterior francamente paupérrima desmerece un conjunto irreprochable.

Con semejantes impresiones tan positivas, deseamos ponernos en marcha y ratificar las sensaciones. La versión probada montaba el motor diesel 1.6 i-DTEC que tanto tiempo llevábamos deseando probar. El arranque es inmediato, sin excesivo ruido en frío y pocas vibraciones al ralentí. Engranamos primera y... primera sorpresa. Automáticamente la gestión del motor eleva unas pocas de revoluciones para evitar calados y disponer de par suficiente para maniobrar sin castigar en exceso el embrague. ¡De diez!
Iniciamos la marcha y el motor responde con agilidad, desde prácticamente 1.000 rpm y en la marcha que sea. Sólo unas vibraciones algo molestas a muy bajo régimen estropean un funcionamiento óptimo pero, insistimos, sólo se producen a muy bajo régimen. Estira muy bien y sólo con carga deja entrever su carácter diesel.

El escalonamiento de las marchas es muy bueno, pese a que la sexta tiene un desarrollo bastante largo y permite por tanto cruceros a elevada velocidad con regímenes muy bajos.

El Honda HR-V no cuenta con el mejor aislamiento acústico de su segmento, pero tampoco es molesto. En lo que sí es muy bueno es en agrado de conducción. La suspensión no llega a ser firme, pero sí que aún manteniendo un buen grado de confort es capaz de permitirnos un ritmo alegre en zona de curvas sin balanceo excesivo. La estabilidad es muy alta, tanto en autopista como en carretera, con una dirección precisa y unos frenos potentes y dosificables.

El cambio invita a su uso y, si somos de los que nos gusta "jugar" con los consumos, obtendremos cifras inalcanzables por sus rivales: durante nuestra prueba, logramos sin mucho esfuerzo medias reales de 5,3 litros a los 100 kms en trayectos de más de 200 kilómetros, combinados de autopista, carretera y algo de ciudad. Al precio actual del gasóleo, resulta muy económico hacerle kilómetros a este modelo.

La unidad probada contaba con el acabado Elegance, que incluye numerosos gadgets tecnológicos muy útiles. Nos gustó especialmente la pantalla multifunción de 7" que Honda denomina "Connect", cuyo funcionamiento se basa en el sistema operativo Android y que incluye la compra integrada de Apps, navegador de internet, navegador GPS (en opción), etc. Dispone también de asistente de mantenimiento de carril, sensor de proximidad, sensores de aparcamiento, asistente de frenada, sistema activo de frenada en ciudad, control de presión de los neumáticos, asistente de arranque en pendiente, reconocimiento de las señales de tráfico, llantas de aleación de 16", climatizador de doble zona, bluetooth, etc.

Si bien hay disponible un Honda HR-V desde 18.990, esta unidad tiene un precio de 21.700 €, lo que le sitúa en un punto intermedio entre la competencia pero con el plus de un amplísimo equipamiento y un agrado de uso que, con el paso de los días, termina convenciéndote.

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