El segmento `premium´ de los compactos tiene tres claros representantes, como son el
BMW Compact, el Mercedes Sportcoupé y el modelo objeto de nuestra prueba, el Audi
A3. Estos automóviles acaparan las compras de aquellos automovilistas que gustan de
un vehículo de calidad en todos sus apartados, y que por un motivo u otro no se deciden
por las clásicas berlinas. Si al elevado nivel mostrado por el A3 en este caso, le
sumamos una economía de utilización extraordinariamente baja y unas prestaciones
francamente sorprendentes, estamos posiblemente ante una de las configuraciones más apetitosas del mercado.Diseño y Equipamiento
La marca de los cuatro aros no deja de sorprendernos por la buena aceptación que tienen
todos y cada uno de sus vehículos en cuanto al diseño de refiere, cualidad por cierto
imprescindible para ser un best-seller. Sin dejar aparcada las líneas maestras de su
predecesor, el nuevo A3 transmite un diseño algo más agresivo, con los pasos de ruedas
ensanchados y clara definición de formas. La parte delantera está presidida por una
defensa de corte vertical, si bien es la parte más continuista del modelo. El lateral y la
parte trasera no dejan de ser muy parecidas a la anterior generación, pero estiliza sus
formas y aporta esa agradable sensación de calidad que tanto reconforta a sus
propietarios.
En el interior las sensaciones continúan siendo altamente positivas, con un nivel de
acabado excelente y un confort general también extraordinario. Todos y cada uno de los
mandos está perfectamente estudiado para ofrecer un buen tacto, además de estar muy
bien ubicados. Por diseño debemos hablar de las nuevas toberas de aireación, con forma
redonda y los asideros ubicados en la consola central –por cierto, de dudosa utilidad-.
La habitabilidad es la suficiente para que cuatro personas viajen con total confort y,
como veremos más adelante, se acompaña de una reducida sonoridad.
Ante la feroz competencia que el segmento de lujo de los compactos ha venido experimentando en los últimos años, el nuevo A3 ve la luz con un nivel de
equipamiento al mejor nivel, y en el que no faltan detalles como seis airbags,
climatizador, control de tracción, estabilidad y ABS, dirección eléctrica de asistencia
variable, y un largo etcétera.
En carretera
A nivel de chasis, el nuevo A3 ve aumentada sus cotas exteriores en algunos centímetros, pero el principal cambio viene de la nueva suspensión trasera
independiente multibrazo. En cuanto al nuevo motor 2.0 litros diesel no se pueden
mencionar más que alabanzas. Básicamente es una evolución del anterior 1.9 Tdi de 130
CV, con camisas ensanchadas y nueva culata de 16V. Ahora rinde 140 CV y un par
máximo de 320 Nm entre las 1750 las 2500 rpm. Todo esto se traduce en una mejora
sustancial en el agrado de conducción, resultando sumamente suave de reacciones,
voluntarioso y manteniendo la misma economía de consumo.
Bastidor y mecánica están intervenidas por una caja de cambios de seis velocidades que
raya la perfección; ideal por suavidad, precisión y desmultiplicación en sus seis
relaciones. ¿Qué le falta? Pues está claro, la rapidez de su homóloga secuencial
DSG. Disponible en breve, será el punto decisivo que diferenciará al nuevo A3 de la
competencia.
Pero exprimamos un poco este excelente conjunto de cualidades para ver como se
comporta sobre el asfalto. Circulando por ciudad, el nuevo motor es algo más agradable
de conducir que el anterior 1.9 Tdi, y con el climatizador seleccionando la temperatura
ideal el confort es absoluto. Por poner una pega y, aunque `suene´ a clásico, es una
lástima que el sonido del motor al ralentí siga siendo típico de diesel–aún en caliente-.
Salimos de la ciudad y hacemos un poco de recorrido por autopistas y el nuevo A3 nos
gratifica con un aplomo digno de grandes berlinas, un confort de suspensión muy bueno
y una sonoridad al nivel de sus hermanos de gasolina. Las curvas rápidas se las `traga´
como si tal cosa, y circulando en sexta velocidad a 3.000 rpm el velocímetro marca 160 km/h.
En carretera la elevada nota alcanzada en apartados anteriores no se ve penalizada, y a
una excelente combinación de deportividad y confort alcanzada en la puesta a punto de
las suspensiones, se une una dirección precisa y un enorme calzado de llanta 17". De
comportamiento fácil, solo desconectando el Control de Estabilidad podemos hacer
rabiar los neumáticos del A3, y siempre de modo controlado.
Conclusión
La imagen obtenida por la firma de Ingolstadt con sus últimas creaciones se ve aún más
reforzada con la entrada al mercado del nuevo A3, un automóvil llamado a ser todo un
éxito de ventas. Calidad, exclusividad y reputación son argumentos más que suficientes
para repetir e incluso superar las cifras de su predecesor. La versión probada es
perfectamente válida para todo tipo de uso, desde el de profesionales que recorren
muchos kilómetros a conductores con espíritu joven y deseosos de conducción
deportiva, pasando por amas de casa. En definitiva, para todos los usos.
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