Lo italiano en el mundo del automóvil es sinónimo de diferente, de estilo, de
diseño personal, de preciosismo, y nadie para conjugarlo todo como Alfa Romeo,
una marca que acaba de hacer el relevo a la berlina deportiva 156 bajo la
denominación 159.
Diseño y equipamiento. El 159 lleva el estilo de la nueva Alfa Romeo a un estado de casi perfección
estética, que le hace merecedor de la expresión "bella macchina", una expresión
utilizada con cierta asiduidad para piropear a los Alfa, además de presentar una
calidad de ejecución que supone un nuevo para la marca. Si el 156 ha marcado en
Alfa la frontera para cambiar crisis por éxito, el 159 ha modernizado y ha
perfeccionado los valores estéticos y deportivos de la nueva era, al tiempo que
los valores cualitativos no dejan dudas tras su conducción y uso. El responsable
del avance estético en la nueva berlina es el maestro Giorgetto Giugiaro, que ha
dibujado los nuevos trazos en colaboración con el Centro Stile Alfa Romeo. El
diseñador ha trabajado sobre el preciosismo estético de Alfa y ha logrado
superar la difícil prueba de mejorar al antecesor 156. En este punto no cabe más
que la felicitación. El resultado se traduce en una berlina de suaves líneas que
dan un aspecto fuertemente musculoso sin acudir al fácil recurso de las aristas.
En Alfa han demostrado que se puede hacer sin aristas, dando volumen a las
formas e imprimiendo elegancia a base de líneas sin tensión.
La parte frontal y la trasera son definitorias de la evolución del estilo de
marca. El frente esta marcado por dos líneas oblicuas muy definidas por los
grupos de luces que van a desembocar en el triángulo central, una forma
histórica de la marca, su escudo, que ha sido acentuada en esta nueva etapa. La
parte trasera es coherente con los expresado por la delantera, con un acento muy
elegante en la definición rasgada de los grupos de luces. La ubicación de los
pilares hacia el interior de las líneas de anchura de la carrocería da forma a
unos hombros que remarcan el músculo deportivo del modelo, especialmente desde
la perspectiva visual trasera y del medio perfil.
El interior del nuevo Alfa 159 incide en los aspectos deportivos
y en el diseño que ha caracterizado y caracteriza a una compañía
con mucha historia y matices de mítica. El conductor sigue siendo
el protagonista principal en el habitáculo. Todo mira hacia él,
tanto que el acompañante y los pasajeros difícilmente pueden acceder
a la información que recibe, oculta de esas miradas, incluidas las
inquisidoras que recaen sobre el velocímetro. El tablero está formado
por dos líneas curvas, la que envuelve al conductor, más amplia,
y la que da forma al acompañante, que es aislado del resto del ambiente
de manera más acogedora. En la elipse descrita para el conductor
se concentra gran cantidad de información para la conducción. Los
relojes frente al piloto y los ubicados en la zona central contienen
todo lo necesario.
El diseño del resto del habitáculo conserva el aire de familia del antecesor, el
156, si bien se observa una mayor amplitud y un incremento de la luminosidad.
Los asientos son confortables, sin grandes cualidades deportivas, y en la zona
trasera no hay mucho espacio para pies y rodillas, lo que puede ser considerado
como el punto débil de esta berlina, de igual forma que el maletero, que no es
un prodigio de capacidad, aunque sí suficiente.
Dinámica.
El espíritu de pasión
característico de Alfa se mantiene intacto en el nuevo 159, aunque con el
plus de una calidad de realización nunca antes vista en la marca italiana.
La dinámica del Alfa 159 ha sido depurada, concebida para enamorar a los
seguidores de la marca y a los amantes de la conducción deportiva. La versión
probada montaba el motor intermedio de gasolina, el 2.2 JTS de 185 CV. Se trata
de un cuatro cilindros realizado en aluminio y distribución variable que
desarrolla la potencia máxima a 6.500 rpm y un par de 230 Nm a 4.500 rpm. Con
él, el 159 es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 8,8 segundos y alcanzar una
velocidad máxima de 222 km/h. Debido al extenso equipamiento de serie y la alta
calidad de realización de este Alfa, no lo tiene nada fácil para moverse con
cierto brío aunque tampoco defrauda. A partir de las 2.000 rpm se empieza a
notar cierto empuje y desde ahí hasta casi las 7.000 rpm el 159 va ganando
velocidad de forma suave pero decidida. Los desarrollos del cambio son tirando a
cortos, lo que siempre ayuda en carretera, con la contrapartida de una
rumorosidad quizás algo más alta de lo deseable en autopista proveniente del
motor.
El trabajo de insonorización general es de elevada calidad en este modelo. Las
actuaciones en la materia se han concentrado en un aumento de la rigidez
torsional, con beneficios añadidos para la dinámica de comportamiento, en la
utilización de cristales más gruesos y en el empleo de espumas fonoabsorbentes
en la alfombra del habitáculo. Lástima que el 2.2 JTS no sea el motor más
silencioso de la gama.
La combinación del chasis y la arquitectura de las suspensiones es del mismo
nivel. Los primeros giros denotan un carácter especial -el que siempre ha
definido a la marca- e invitan a exprimir cada vez un poco más la velocidad de
paso por curva. Es una delicia sentir cómo el tren delantero obedece las ordenes
de volante, si bien muestra una tendencia natural a resistirse en las curvas
lentas, y el eje trasero se coloca y dibuja el trazado con un aplomo solo
reservado a los coches muy deportivos. El aplomo deportivo mostrado por el 159
no resta el debido confort de rodadura de una berlina de su clase, ya que la
geometría delantera de paralelogramo superior y la multibrazo trasera
materializan una buena combinación para absorber las irregularidades del
asfalto.
Conclusión. El 159 es, por definición y sin complejos, una berlina de las catalogadas
como premium, y como tal se ubica en una posición imbatible por precio. Ofrece
mucho equipamiento de serie y una buena calidad de ejecución en materiales y en
montaje, además de una gama de motores muy completa que sitúa al nuevo modelo en
disposición de competir en todos los frentes. Solo algunos detalles le restan
calidad percibida, como por ejemplo el que con una marcha insertada permita el
intento de arranque por medio de su correspondiente botón.