Cuando una marca hace especial hincapié en una característica determinada de su modelo en el
momento de su lanzamiento, puede significar dos cosas: que la anterior generación no estuviese
a la altura de la competencia, o que el actual esté un paso por encima de la misma. En el caso
que nos ocupa se dan las dos circunstancias. Los ingenieros de Opel por fin han sabido
interpretar la filosofía deportiva y aplicarla a un modelo de serie. El nuevo Astra marca, sin
ningún tipo de dudas, un nuevo listón referencial en materia de comportamiento dinámico. Al
margen de esta virtud, el recién llegado al mercado de los compactos añade una relación precio-equipamiento difícilmente equiparable.
Diseño y equipamiento
Sin que el resultado final resulte muy atrevido, lo cierto es que la línea exterior del
nuevo Astra `entra´ muy fácil y se hace familiar en pocos minutos. A primera vista
llama la atención la marcada `V´ que definen el frontal y la trasera, mientras el perfil en
cuña termina de dejar claro las intenciones dinámicas.
En el interior la sensación principal es de modernidad y claridad visual. La acertada
elección de materiales, combinada con el tacto favorable en la mayoría de sus mandos,
le sitúan muy cerca de lo que sus rivales más prestigiosos pueden ofrecen. La parte
superior del salpicadero es de tono oscuro y tacto blando, algo que no todos los
compactos ofrecen, mientras la consola central solo peca de un exceso de botones y una
facilidad de uso mejorable de la radio y el climatizador.
La instrumentación es muy clara, pero peca de ofrecer muy poca información al
conductor –no terminamos de comprender que eliminen el indicador de temperatura del
agua-. En cuanto a habitabilidad, está entre los compactos más espaciosos aunque vence
claramente en capacidad del maletero con nada menos que 380 litros.
Donde el nuevo Astra no encuentra rival es en materia de equipamiento, tanto de serie
como opcional. Entre el equipamiento de serie dispondremos ya desde la versión Enjoy
de la dirección asistida, ABS, asiento del conductor regulable en altura, cierre
centralizado con mando a distancia, llantas de 16", aire acondicionado, espejos
retrovisores eléctricos, airbag de conductor, pasajero, laterales y de cortina, etc. A todo
este equipamiento de serie, se pueden añadir una infinita lista de opcionales que nos
permite personalizar hasta límites insospechados el nuevo Astra.
Dinámica
Durante nuestra prueba tuvimos la ocasión de conducir las dos versiones más populares
de toda la gama: el motor de gasolina 1.6 Twin Port con 105cv de potencia, y el 1.7
CDTi de 100cv.
La motorización de gasolina mantiene las buenas maneras de que han hecho gala desde
siempre las mecánicas Opel, resultando tremendamente efectivo, brioso y económico.
Desde prácticamente el ralentí mueve con soltura el conjunto, y es a partir de las 3.500
rpm cuando ofrece lo mejor de sí sorprendiéndonos con una notable capacidad
prestacional. Tantas bondades son directamente achacables a la tecnología Twin
Port, un sistema que gobierna la alzada de una de las dos válvulas de admisión de cada
cilindro, mejorando la economía de consumo y la potencia máxima disponible.
La unidad diesel representa la alternativa mas recurrida en tierras peninsulares, toda vez
que en Canarias no terminan de venderse como indica la lógica –por rendimiento y
economía-. Con 240 Nm de par máximo a 2.300 rpm, es a partir de las 1.800 y hasta las
4.500 rpm cuando esta mecánica da lo mejor de sí. Por debajo de estos regímenes no
tendremos más remedio que reducir una marcha a poco que la pendiente sea de un valor
positivo. Y claro, como es lógico, no vale la pena buscar nada más por encima de estos.
Solo una acusada vibración a plena carga entre las 1.600 y las 1.800 rpm estropea una
buena mecánica que además de potente resulta muy austera en consumo.
El principal valor diferenciador del nuevo Astra será, sin ningún tipo de duda, su alto
nivel en materia de comportamiento. En su fase de diseño se tuvo muy claro que debían
ser fantasmas del pasado las críticas en este sentido a la anterior generación del
Astra. El chasis es un 50% más rígido según la propia marca, mientras que el nuevo diseño de
la suspensión delantera y trasera, así como una cuidada puesta a punto, redondean un
conjunto altamente convincente en el apartado dinámico. Como característica innovadora, un botón en el salpicadero nos permite seleccionar un programa
"Sport" que controla el tacto de la dirección, la respuesta del motor y hasta el tarado de la
suspensión en las unidades equipadas con la Suspensión Adaptativa.
Las sensaciones en la conducción no pueden ser más favorables. En ciudad evidentemente no encontramos ningún problema a la hora de circular, y solo una
posición un tanto retrasada de la llave de contacto nos entorpecerá ciertas maniobras de
aparcamiento. En autopistas la estabilidad del nuevo Astra es extraordinaria, con un
aplomo contundente y sin que aparezcan movimientos parásitos ni en las curvas más
rápidas.
Pero donde se ha mejorado de forma superlativa el comportamiento del nuevo Astra en
cuando nos adentramos en zonas reviradas y exprimimos la mecánica. Equipadas con
llantas de 16" ambas unidades probadas, las sensaciones eran de llevar ruedas de 17"
por la precisión de la dirección, que además ofrece un tacto muy bueno. En curvas
pronunciadas, una vez conseguido el apoyo podemos llevar el coche por donde nos
propongamos, sin que proteste por cambios en la trayectoria. En zonas enlazadas no
podemos dejar de sorprendernos al sentirnos como si condujéramos un vehículo
deportivo, por precisión de trayectoria y velocidad de paso por curva. Con una ligera
tendencia al subviraje, si nos lo proponemos la zaga redondeará de forma sutil la
trayectoria con una casi inapreciable participación del ESP.
El manejo del cambio no presenta problemas, mientras el tacto del pedal del freno es
firme y de corto recorrido. Solo unos asientos poco acordes con las cualidades
dinámicas obstruyen el disfrute al volante, obligando a sujetarnos con las piernas en
curvas tomadas a la alta velocidad que permite su tremenda estabilidad.
Conclusión
Con un objetivo de ventas superado incluso antes de su puesta de largo en el mercado
español, no dudamos que el nuevo Astra repetirá e incluso superará el éxito de su
predecesor. El equipamiento de serie hace especial hincapié en materia de seguridad, la
línea exterior es muy atractiva y el comportamiento es cautivador. En definitiva, se trata
de un producto muy recomendable y que al que solo conseguimos detectar un punto
mejorable; el ajuste del salpicadero y sus elementos, que provocan algunos "ruiditos" en
zonas bacheadas.
|
|