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Cada modelo que ve la luz supone un reto importante para cualquier fabricante,
de eso no hay duda; como tampoco que el vehículo del que aquí hablamos, el nuevo
Toyota Auris, es el modelo más temido por la competencia compacta en Canarias.
¿Por qué? Muy sencillo: si un modelo con bastantes años a sus espaldas como la
anterior generación del Corolla aguantó tan bien el tirón de la nueva
competencia, ¿qué ocurrirá ahora con un coche plenamente al día?
El nuevo compacto de Toyota adopta un nuevo nombre, aunque sea el sucesor de las
variantes de 3 y 5 puertas del anterior Corolla -la versión 4 puertas se sigue
denominando Corolla sedán (ver prueba)-. En lo primero que nos fijamos en el
diseño de un automóvil suele ser el diseño exterior, y el Auris no decepciona en
este aspecto. Es cierto que no supone un cambio radical respecto a la anterior
generación, pero sí que es fresco, evoca a otros modelos de la firma y da un
agradable sensación de calidad y seguridad.
La parte delantera recuerda mucho al Yaris y Aygo, aunque con un particular
acabado. Son muy llamativos los prominentes laterales del corto capó delantero,
con una parrilla incrustada profundamente en el morro. Las ópticas delanteras
tienen cierta forma "saltona", mientras que las traseras imitan a las delanteras
en la posición vertical de los grupos de elementos. De perfil el nuevo Auris se
desmarca por carecer absolutamente de protectores laterales, brindando una
superficie limpia de "impurezas".
Pero donde mayores novedades presenta es en el interior, y en particular la
consola central. Aunque el salpicadero tiene un diseño general muy parecido al
ya presentado en el nuevo Corolla sedán, en este caso la parte central forma una
curva de suaves líneas que se prolonga desde la parte superior a la altura
convencional hasta la inferior más atrás de la mitad de la banqueta. ¡Ergonomía
al poder!, parece estar diciendo. Todos los mandos, repito, todos los mandos,
quedan al alcance de la mano, y la botonería recuerda mucho al resto de modelos
de la marca -incluido Lexus-.
Destacamos positivamente el cuadro de instrumentos con tecnología Optitrón, por
su magnífica visibilidad en cualquier circunstancia y la buena información que
proporciona. El puesto de conducción está situado más bien alto, ofreciendo la
posibilidad de adaptarse a prácticamente cualquier usuario merced a las
regulaciones en altura y profundidad del volante. No nos gustaron dos detalles
del interior: el primero la rejilla superior de ventilación del salpicadero, que
al menos en la unidad de prueba crujía antes los cambios de temperatura; y
segundo, el freno de mano. Este último no deja de tener su "gracia", puesto que
se encuentra en una posición más vertical de lo habitual, pero precisamente esto
hace que desacoplarlo obligue a contorsionar más de lo habitual la muñeca.
Cuatro personas viajarán cómodamente en el interior del Auris, y una quinta
sería hasta posible. El espacio para las piernas de los ocupantes traseros es de
lo más amplio del segmento, y la banqueta tiene un buen mullido y una correcta
longitud. En cuanto a carga, se estrena el sistema "easy flat", por el que con
un solo botón se abaten los asientos traseros y queda una superficie de carga
totalmente plana. El maletero tiene una capacidad de 350 litros.
El Auris probado montaba el nuevo motor 1.6 litros con VVT-i (doble distribución variable),
y que ya probamos en el nuevo Corolla sedán. La buena impresión que en aquel
momento nos dejó se ha ratificado, aunque un mejor funcionamiento de la caja de
cambios termina de redondear un conjunto mecánico excelente. Este motor ofrece
un par máximo de 157 Nm a 5.200 rpm, pero cuenta con una elasticidad notable,
con una capacidad de aceleración importante desde muy bajas vueltas. La potencia
máxima es de 124 CV.
Sin vibraciones de ningún tipo, resulta casi imposible adivinar incluso que se
ha calado. El arranque por botón y el sistema "sin llave" aumentan la sensación
de ser el coche quien te lleva, y no tú a él. Y no por inseguridad, sino todo lo
contrario, por mostrarse superior a nosotros, por calidad... Nos convenció
plenamente la precisión del guiado de la caja de cambios, con un tacto suave
pero convincente, lejos de otras que por su excesiva suavidad mitigan cualquier
atisbo de tacto.
El chasis evidencia su nueva factura. El tarado de las suspensiones es óptimo,
con un excelente compromiso entre confort y estabilidad, beneficiados por una
rigidez estructural muy superior a la de la anterior generación. Esto se nota de
forma práctica en la total ausencia de ruidos en el interior -a excepción de la
rejilla de ventilación comentada-. La agilidad viene dada por una dirección
bastante directa, aunque algo suave de accionamiento. No obstante, la sensación
de aplomo está presente en todos los rangos de conducción.
En resumen, el nuevo Auris presenta la combinación de cualidades ideales para
ser un best-seller. El diseño y la fabricación tienen como principal objetivo la
calidad y fiabilidad, legando un historial de 40 años y 32 millones de unidades
de Corolla vendidos. ¿Alguien da más?
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