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CITROËN C2 1.6i VTR - Deportividad concentrada.
Deportivo, equipado a tope y con un precio de lo más atractivo, el nuevo C2 llega para `romper´ el mercado. Sin duda cualidades no le faltan; mas bien le sobran. En su versión más completa hasta el momento, la VTR, este vehículo es lo más parecido a la versión de competición, el Súper 1600.

Diseño y Equipamiento
Lo primero que llama la atención del C2 VTR es su agresivo y deportivo diseño, que sin embargo no deja de resultar elegante. En su parte anterior las ópticas comparten luminiscencia e intermitencia, y solo queda lugar para los faros antiniebla en la defensa. La calandra está sobreelevada, dejando un pequeño capó de fuerte inclinación.

Las enormes llantas de 16" dominan la vista lateral, además de un detalle curioso como es el que no enrasen la línea de cintura de la puerta con el del montante trasero. De esta manera se consigue dar una fuerte inclinación a ambas, que acentúa el carácter agresivo del C2. La parte posterior hace menos concesiones al diseño y resulta ser lo más discreto del exterior.

Una vez dentro apreciamos una elevada calidad de realización, lo que evidencia el esfuerzo puesto por la marca en esta nueva criatura. Colores vivos, acertadamente combinados y con detalles de modelos de mayor empaque, al C2 VTR no se le puede pedir más en cuanto al interior se refiere. Los asientos ofrecen múltiples reglajes, así como el volante en altura y profundidad. La sensación de amplitud es inédita en un coche de apenas 3,6 metros de longitud. Eso sí, solo son cuatro las plazas al tener dos asientos independientes en la parte posterior.

En materia de equipamiento al C2 VTR no le falta de nada, incluyendo en su dotación de serie el volante de cuero, llantas de aleación de 16", ordenador de a bordo, regulador automático de la velocidad, encendido automático de las luces, elevalunas eléctricos automáticos, radio-cd, ABS con repartidor de frenada, encendido automático de las luces de emergencia, ESP, cambio robotizado SENSODRIVE, etc.

En carretera
Hasta aquí todo le ha salido redondo a la marca del `doble chevron´ y, como no podía ser menos habida cuenta de la tradición, el aspecto dinámico es aún más atractivo si cabe. Sentándonos al volante parece que estamos ante un coche de mayor tamaño, con un agradable tacto de volante, pedales (solo acelerador y freno) y palanca de cambios. Y ya que hablamos del cambio, aquí reside uno de los principales atractivos del C2, el cambio Sensodrive. Se trata de un cambio robotizado, es decir, de relaciones convencionales pero `pilotadas´ por la gestión electrónica en cuanto a embrague e inserción de marchas se refiere. El conductor puede entonces centrarse en ordenar que se inserte una marcha superior o inferior, en función de las necesidades.

Pero estamos ansiosos por arrancar... Pisamos el pedal de freno, giramos la llave del contacto y comienza a rugir el cuatro cilindros de 1.600 c.c. ya conocido de Citroën. Rinde en esta versión 110 Cv a 5.750 rpm mientras que su par máximo alcanza la cifra de 147 Nm a 4.000 rpm. Empujamos ligeramente la palanca hacia delante y sentimos (además de escucharse) la inserción de la primera velocidad. Pisamos ligeramente el acelerador y ya estamos en marcha. Para seguir subiendo marchas elegimos la opción de los mandos tras el volante, al estilo de la fórmula 1. ¡ Que pasada !. El funcionamiento es, simplemente, perfecto. Obviamente no es tan rápido como el del BMW M3, pero sí que está a la altura del resto de modelos del mercado equipados con este tipo de transmisión (todos ellos de media o alta gama). Reduciendo es una delicia escuchar como realiza de forma automática la maniobra del punta-tacón, siendo además bastante rápido.

La dirección de asistencia eléctrica variable se muestra agradable por sensaciones; lástima que el grosor del volante no sea lo suficientemente grueso. Adentrándonos en carretera de curvas el C2 1.6i VTR demuestra sus mejores maneras, resultando muy ágil y con un comportamiento de lo mas neutro. El correcto reglaje de suspensiones obra maravillas, al no ser demasiado extrema, mientras que los asientos ofrecen una correcta sujeción lateral -aunque le falta algo de agarre en la zona de la banqueta. Es muy divertido de conducir en estas condiciones. En autopista se defiende bastante bien, aunque evidentemente no es su terreno favorito. Y en ciudad, evidentemente, se encuentra como pez en el agua sobre todo si conectamos la opción de manejo automático del cambio.

El motor se muestra voluntarioso, muy homogéneo en su respuesta. No tiene un empuje radical, no es rabioso en su respuesta, pero a cambio nos obsequia con una excelente respuesta en todos los regímenes. Además es económico tanto en consumo como en costes de mantenimiento.

Conclusión
La responsabilidad de ser uno de los principales portaestandartes de la deportividad de la marca francesa la lleva de forma sobrada. Tiene un agrado de conducción sobresaliente, es bonito, y además cuenta con el atractivo de la caja de cambios Sensodrive. ¿Que más se le puede pedir? ¡Precio! Y aquí tampoco defrauda, siendo el precio de esta versión 1.6i VTR Sensodrive de 13.567 euros. El paquete que incluye, entre otras cosas, climatizador cuesta 1.196 euros. En total, y con la campaña de promoción que tiene de 1.600 euros de descuento, el precio se queda en la competitiva cifra de 13.163 euros (2.190.000 ptas).

 

 

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