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La puesta en escena del Cayman, un nuevo coupé de Porsche cargado de lógica, por
venir a cubrir un hueco entre el roadster Boxster y el mítico 911, ha creado,
como ya ocurrió con la llegada del Cayenne, una expectación no compartida por
los seguidores más puristas de la marca y dudas sobre el futuro del modelo
estrella del fabricante alemán.
Y ello, porque el Cayman ofrece, a un precio razonable respecto al 911, todos
los ingredientes de un Porsche, desde la rapidez de respuestas a la expresión
dinámica más deportiva, pasando en todos los trances por un mar de sensaciones.
El Porsche Cayman es un derivado del Boxster que supera cualitativamente a éste
en todos los aspectos analizados y en algunos puntos específicos al Carrera 911,
modelo que ha dado al fabricante la aureola que le hace especial.
Las primeras diferencias vienen dadas por el aumento de rigidez del chasis,
cifrado en un cien por cien por la marca, debido a la configuración coupé de la
carrocería. Los ingenieros de Porsche utilizan una explicación para dar idea de
la eficacia conseguida: aseguran que para torsionar un grado este deportivo
haría falta la
fuerza de 92 motores iguales al montado.
Esta cualidad tiene un claro reflejo. La conducción más exigente es ahora más
estable, al tiempo que la velocidad de paso por curva es superior.
Pero la rigidez no es el único elemento que influye en las respuestas dinámicas
del deportivo, porque la ingeniería de Porsche ha trabajado en las suspensiones,
ahora más próximas a las de un 911, con muelles más duros y barras
estabilizadoras más gruesas.
Antes de apreciar las cualidades de marcha del Cayman S es obligado fijarse en
el diseño, que sí provoca comentarios unánimes en su contemplación. El equipo de
diseño de Porsche ha hecho un fino trabajo en dar forma coupé a un Boxster y sin
que sea confundido con las curvas de un 911.
Una observación rápida muestra una personalidad propia y refinada, sin renunciar
a la estética básica de la marca alemana, a la forma de gota de agua que
determina un perfil copiado por otros fabricantes.
El frontal es típico de la marca. Sube hacia una cúpula que desciende suavemente
hacia atrás, donde el remate se hace con un portón que da acceso a un práctico
maletero, insólito en la marca tras aquellos 924, 944, 968 y 928.
La parte trasera deja al descubierto los abultados pasos de rueda que le hacen
inconfundible, que forman parte de la definición de un perfil lateral
inconfundiblemente Porsche, con la variación de unas tomas de aire traseras
característica el modelo y unas llantas de 18 pulgadas que dejan al descubierto
el poderoso equipo de frenos.
El habitáculo es claramente de ambiente Porsche, a semejanza del Boxster del que
deriva, pero en este caso, en la versión contrastada, con un nuevo acabado en
piel marrón muy elegante. El interior exhibe una excelente calidad de materiales
y una pátina que responde a lo que se espera de un selecto deportivo de la
marca.
El acceso al interior es cómodo, la posición de conducción es inmejorable y el
confort, sobre todo en conducción rápida, está asegurado mediante una buena
sujeción lateral que evita la fatiga en los cambios de apoyo obligados en las
carreteras con curvas.
En el Cayman se resuelven de manera muy inteligente el problema del espacio para
el equipaje. Además del maletero delantero común con el Boxster y el 911, con
150 litros disponibles, este coupé suma un espacio de carga muy aprovechable en
la zona de atrás, separado del resto del habitáculo por una bandeja flexible,
que añade 160 litros. En la parte trasera han sido ubicadas las bocas de toma de
agua y aceite para el motor.
El Cayman S es rápido. Da respuestas inmediatas a las órdenes de volante. El
tren delantero es noble en la entrada de las curvas y el trasero va muy sujeto
con las ayudas a la conducción. Es difícil alterar este comportamiento.
No da sobresaltos, salvo que sean desconectadas las ayudas electrónicas, y es
entonces cuando el Cayman exhibe la tendencia del tren trasero.
La versión probada se ha mostrado especialmente efectiva. Contaba con la
suspensión activa PASM, un sistema con dos grados de ajuste (normal y
deportivo), que permiten acomodar las reacciones del coche al estilo de
conducción del momento.
En los trances de pura aceleración, el Cayman es medio segundo más lento que un
911, gracias a una configuración motora basada en la montada por el Boxster. Los
3.2 litros de éste han pasado a 3.4 y ha recibido el equipo de culatas del motor
del 911, así como la distribución variable Variocam Plus. El resultado final son
15 caballos más.
La versión experimentada equipaba el Sport Chrono, un sistema que además de
permitir cronometrar una vuelta en un circuito, por ejemplo, modifica la
cartografía del motor para hacer más rápidas las respuestas del acelerador
El inconveniente está en la utilización de una caja de cambios, en este caso la
Tiptronic de accionamiento automático, con desarrollos muy largos y
funcionamiento algo lento que desaprovechan el potencial de un excelente motor,
progresivo y con mucho empuje.
El Cayman, en suma, pretende cubrir un escalón intermedio en la gama de Porsche
con un precio algo elevado frente a su potencial competencia, pero que resulta
ventajoso frente al precio de un 911. Es 6.900 euros más barato, un argumento de
enjundia a la hora de optar por uno u otro coupé.
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Fernando Marqués - Juan José Llanos |
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