La segunda versión de carrocería del primer modelo completamente europeo de Kia
estaba cantado que iba a ser un familiar y que la firma coreana ha bautizado
como Sporty Wagon, en una fusión de conceptos en la que priman las virtudes de
practicidad sobre las deportivas que sugiere su distinción.El Kia Cee'd
Sporty Wagon se revela, por tanto, como un muy aceptable coche familiar con los
atributos propios del segmento muy bien dimensionados. Es decir, una capacidad
de carga de 534 litros que deja atrás a mucha competencia, ideas bien valoradas
para cumplir con la mayor facilidad posible en esa tarea de carga y la profusión
de los clásicos huecos portaobjetos, que siempre contribuyen a ayudar en la sana
intención del buen orden interno. Y por si faltaba algo, un precio que es el
mejor posicionado de este segmento de compactos familiares. La buena práctica
coreana sigue teniendo una especial sensibilidad en la conquista de clientela
vía tarifas, aunque, desde luego, no con la alegría de los inicios, porque en
equipamientos y en acabados las mejoras son más que evidentes.
El Cee'd Sporty Wagon es otro producto del tejido industrial de Kia en
Eslovaquia. Sucede cronológicamente a la versión sedán de cinco puertas y
antecede a la coupe de tres, ésta sí con más hechuras deportivas. Este modelo
familiar se posiciona de inmediato con una notable diferencia de longitud
respecto a la versión de cinco puertas, pues hay una ganancia en largura de 23,5
cms, aunque conserva la misma distancia entre ejes. Ello explica la generosidad
de su zaga y como este espacio de más se ha concentrado en la capacidad ya
expuesta de su maletero.
Kia ha jugado muy bien sus bazas para que este modelo, inmerso en un segmento
no demasiado popular en España, tenga su atractivo. Así sus diseñadores han
tenido el ingenio de adelantar sobre el techo las bisagras del portón, un
recurso que facilita sobremanera las tareas de carga, incluso con separaciones
mínimas entre coches en los estacionamientos. Esa capacidad de carga de 534
litros se multiplica por más de tres, hasta 1.664 litros, si se abate la segunda
fila de asientos, con la ventaja añadida de un suelo raso y diáfano. Más
facilidades todavía para ejecutar las cargas. Un sólo punto de discrepancia en
este apartado: no haber llegado a la perfección con una ventanilla practicable.
Pero su sensibilidad hacia los bultos no le ha hecho restar confort al
pasaje. Las plazas delanteras están en la perfecta proporción de respaldo y
banqueta para acoger el cuerpo con comodidad y fijeza. Las traseras tienen como
principal reclamo la separación entre filas. Se reitera la escasa disponibilidad
que para la ocupación por parte de un adulto tiene la silla central.
El panorama desde el interior refleja también la percepción de un acabado de
primera, con materiales muy bien elegidos. La accesibilidad a la instrumentación
es fácil y rápida, con lo que se evitan distracciones peligrosas e innecesarias,
y el manejo de la botonadura de aire acondicionado, ordenador y equipo de música
tiene como gran valía su propia sencillez.
El modelo de prueba ha sido el más alto de la gama, con motor diesel de 2.0
litros y una potencia de 140 CV. Primera impresión excelente, pues el silencio,
aún en frío, llama la atención. Luego se deja llevar con una extraordinaria
finura. El comportamiento no le va a la zaga. Es un motor muy vivo desde abajo y
empuja con plenas garantías hasta los regímenes más altos de giro, no más allá
de las 4.500 revoluciones. En cada desarrollo se basta por sí mismo para
acelerar con contundencia evitando los movimientos de palanca al máximo. En su
simbiosis con una caja manual de seis velocidades ese atributo de los buenos y
adecuados escalonamientos está presente en toda la conducción, aunque la sexta
velocidad asuma el papel de contención de gasto muy por encima de lo ajustado a
su papel como una relación más.
El Cee'd Sporty Wagon es un coche muy noble en su registro dinámico. Las
suspensiones de este modelo han endurecido los reglajes para permitir un mayor
confort de marcha a plena carga, pero esas manipulaciones no han podido evitar
que el coche circulando transmita bastante blandura, una costumbre, por otra
parte, muy acentuada en los fabricantes coreanos por la hipoteca que tienen con
el mercado americano, su principal objetivo de conquista. Sin embargo, hay que
dar buena nota a la óptima fiabilidad de la dirección, siempre dando la
respuesta adecuada a los movimientos de volante. Los frenos se resisten a la
fatiga y no pierden su eficacia ni en las situaciones más extremas.
El consumo es la otra vertiente económica del recién llegado de Kia y se suma
a lo aquilatado de su precio de venta. En prueba se ha dejado de promedio un
poco menos de 8 litros cada cien kilómetros. De la visión externa, la delantera
es idéntica a la del modelo sedán con los faros encerrados en una figura
geométrica muy puntiaguda, muy llamativa por el contraste con la redondez del
todo que conforman capó, parrilla y spoiler. La trasera es el trabajo novedoso,
aunque las originalidades en este campo están supeditadas a la combinación del
portón con los cuadros ópticos. A este respecto, nada nuevo bajo el sol.
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