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FORD FOCUS C-MAX 2.0 TDCi - Para familias con gusto por lo deportivo.
Desde que hace aproximadamente 15 años apareciera el primer monovolumen, nada nos hacía pensar que a día de hoy tuviéramos que distinguir entre los de tamaño compacto, medio y grandes. Y es que el éxito de esta fórmula que combina sabiamente el espacio interior, con el amplio equipamiento y unas prestaciones cada vez mayores ha sido como la gallina de los huevos de oro para muchos fabricantes. En el caso de Ford, no se podía perder la oportunidad de presentar un monovolumen de tamaño medio aprovechando el nombre que ya se ha hecho en el mercado el Focus, y además aprovechando la plataforma que llevará el sustituto del actual modelo en venta. El resultado, como se verá a continuación, no ha podido ser más brillante.

Diseño y Equipamiento
Los conceptos básicos de diseño mostrados por el Focus en el momento de su lanzamiento, como son un capó de fuerte inclinación y de corto tamaño, faros delanteros de corte ascendente y unas ópticas traseras diseñadas en vertical, dan forma y personalidad al nuevo C-Max y permite identificarlo rápidamente como un Ford. Elegancia y ligereza se combinan sabiamente en el diseño exterior, para dar forma a uno de los monovolúmenes con menos "pinta" de serlo.

En el interior observamos una definición de formas casi perfecta, con gran pulcritud en el diseño pero sin dejar de lado el toque de modernidad necesario en un producto "de hoy". La calidad de la tapicería, así como un volante forrado en cuero y el enorme salpicadero, destacan sobre el resto de componentes que se sitúan al nivel esperado.

En la lista de equipamiento, la versión probada -Trend- montaba lo imprescindible para viajar en cualquier circunstancia con un alto nivel de seguridad y confort. De serie, cuenta con Seis Airbags, Aire Acondicionado, Dirección Electrohidráulica, Cierre Centralizado con Mando, Volante Forrado en Piel, Ordenador, Elevalunas Eléctricos, Mandos de la Radio en el Volante, Faros Antiniebla, Espejos Eléctricos, etc. Como opción, pocas cosas se echan en falta como no sean las Llantas de Aleación, el Climatizador o el Control de Estabilidad.

Espacio interior y modularidad
¿Que sería de un monovolumen sin un interior práctico, versátil e inteligente? El C-Max muestra una característica exclusiva como son los asientos traseros con dos configuraciones. La primera es la clásica de tres plazas, mientras que la opción de dos plazas resulta ser más práctica de lo que un principio podría parecer, y nos explicamos. Basta con deslizar hacia atrás el asiento central, para poder hace sitio a los dos asientos laterales y acercarlos entre sí, alejándose estos de las puertas y ofreciendo un mayor confort al aumentar la distancia entre hombros.

El maletero ya es muy capaz en configuración de cinco plazas, ofreciendo 550 litros de carga, pero que puede aumentar si nos aprovechamos de la posibilidad de quitar los asientos traseros para brindar 1620 litros.

En carretera
El C-Max 2.0 TDCi monta un motor diseñado en conjunción con el grupo PSA. Se trata de un cuatro cilindros en línea, common rail y que rinde una potencia máxima de 136 CV y un par máximo de 320 Nm. A tenor de estas cifras, a nadie se le escapa que este C-Max corre, y mucho. Además, contamos con la inestimable ayuda de una caja de cambios de 6 velocidades que, para nuestro gusto, tiene las relaciones ideales. Cortas las cinco primeras relaciones, apropiadas para un uso variopinto, sumamos el "extra" de la sexta velocidad ideal para circular de forma relajada por autopista. Para que nos hagamos una idea, circulando a los legales 120 km/h en la última relación el tacómetro marca 2.000 rpm.

En términos generales es muy agradable de conducir, y salvo el ruido a diesel que parece ser un poco mayor que el originado por la mecánica de origen Ford, no tendremos problemas a la hora de circular por ciudad. Suavidad es la palabra clave en el manejo diario, algo que se vuelve en su contra en carretera. Y es que si algo destacaba en el excelente comportamiento del Focus es el inmejorable tacto de dirección y que esta vez, al incorporar la asistencia eléctrica, ha perdido buena parte de sus virtudes. Una lástima a tenor del comportamiento en curva que es, con diferencia, el mejor de la categoría de monovolúmenes y mejor que algunos compactos. Apenas balancea, atiende de forma inmediata las solicitudes del conductor y es tremendamente fácil de conducir rápido. Vamos, que se le coge confianza en apenas unos kilómetros.

Si en ciudad y carretera el C-Max se muestra muy agradable de conducir, en autopista supera con igual maestría las pruebas más exigentes. La estabilidad lineal es suprema, imperturbable; no le afectan ni las juntas de dilatación ni un factor a tener en cuenta con vehículos con amplia superficie lateral: el viento. La frenada es potente y homogénea, y se pueden recorrer cientos de kilómetros de un tirón sin que los pasajeros den signos de cansancio. La sonoridad en el habitáculo solo se ve mermada a partir de 120 km/h por el ruido aerodinámico procedente de los limpiaparabrisas, pues por rodadura y motor da la sensación de viajar en "primera clase".

Conclusión
Si tenemos claro que nuestro vehículo ha de ser un monovolumen, pero no queremos perder esa "venilla" racing que todos alguna vez mostramos en la conducción, el C-Max es nuestro vehículo. Si además queremos tener potencia bajo el pie derecho y que nuestra cartera no se vacíe cada vez que visitamos el surtidor, la motorización 2.0 TDCi es la ideal. Por un precio de salida de 18.280€ -versión Trend incluida promoción de 1.800€- el C-Max no tiene rival en relación Precio-Prestaciones-Equipamiento.  

 

Juan José Llanos

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