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MITSUBISHI COLT CZT- Esencia de EVO.

El nombre Colt lleva asociada una larga tradición en el mercado canario, con modelos que en la década de los ochenta y noventa marcaron un referente en calidad y rendimiento. Tras un Colt un tanto “soso” como fue el que salió al mercado en el año 2001 (Colt MK V), ahora le toca el turno de regresar al puesto que nunca debió perder. Y lo hace con un producto tremendamente competitivo en el segmento de los utilitarios, sobre todo la variante objeto de nuestra prueba: el Mitsubishi Colt CZT.

Diseño y equipamiento

El Colt CZT se trata de la versión más potente del CZ3, la denominación escogida por Mitsubishi para la carrocería de 3 puertas del Colt. Respecto al 5 puertas, el CZT es 6 cm. más corto, 3 cm. más bajo y solo mantiene el diseño del capó y las aletas delanteras. El parabrisas está más inclinado, es menos alto, tiene los pasos de rueda traseros ensanchados y unas puertas laterales más largas.

Estilísticamente el nuevo CZT transmite una sensación de dinamismo única, con una línea de cintura claramente ascendente de delante hacia atrás. El parabrisas y el capó delantero tienen continuidad, tanto por la inclinación de ambos como por los marcos del parabrisas que son una extensión de la “sonrisa” que marcan paragolpes y grupos ópticos. La parte posterior es muy juvenil, con las ópticas en forma de lágrima y un portón de forma casi triangular, con predominio de la chapa sobre el cristal. Esto aumenta la sensación de robustez del Colt, en oposición a los cortos voladizos delantero y, sobre todo, trasero.

Para no dejar dudas acerca de las capacidades del Colt, las llantas de 16”, los faldones y el alerón trasero, se suman para conformar una estética de lo más deportiva.

En el interior las formas atrevidas son la nota predominante, muy alejadas de la tradicional sobriedad de Mitsubishi en estas lides. Los materiales empleados hay que decir que son, en su mayor parte, de gran calidad y el remate es muy bueno. La consola central “descansa” sobre el salpicadero, que sí que engloba la instrumentación. Este por cierto, está dividido en tres esferas con el indicador de combustible, el velocímetro y el cuentavueltas. El volante de tres radios forrado en cuero cuenta con un diámetro perfecto, y un grosor que cuesta encontrar en el mercado. La consola central agrupa los aireadores, la radio y los mandos de la climatización, mientras la continuidad hacia el túnel central está formado por una especie de columna que se ilumina en color “agua”. El tacto de todos los mandos es preciso y agradable, desentonando tan solo la ubicación elegida para el interruptor de los intermitentes de emergencia, fuera del alcance tanto del conductor como del acompañante.

Cuatro pasajeros viajarán cómodamente en el interior del CZT, sin que los ocupantes de los asientos traseros tengan que ponerse las rodillas a la altura de la barbilla. Los asientos delanteros ofrecen una gran sujeción lateral, y permiten en su rango de movimiento encontrar una óptima posición de conducción a pesar de que el volante no es regulable en altura.

Al tratarse de la variante más potente y deportiva del Colt, prácticamente no falta de nada en el equipamiento de serie, en donde solo cabe como equipamiento adicional la pintura metalizada. En seguridad al Colt CZT no le falta de nada, incluyendo el ABS con EDB, seis airbags (delanteros, laterales y de cortina), control de estabilidad y de tracción, cinturones de seguridad delanteros con pretensores y limitadores de fuerza, etc. El climatizador, la dirección asistida electrónica, el cierre centralizado, los elevalunas y retrovisores eléctricos, el radio-cd, los asientos deportivos, el volante y la palanca de cambios en cuero… todo es de serie.

Prestaciones y Comportamiento

Tenemos que adelantarles que el CZT nos ha causado una fantástica impresión en estos dos apartados, logro que hay achacar a una excelente base como es la del Colt CZ3, pero que se optimiza con la adopción de unos muelles delanteros un 30% más rígidos –los traseros se endurecen un 20%-, un refuerzo entre las copelas delanteras, una mayor rigidez en todos los elementos de suspensión, una dirección asistida un 8% más directa y unos discos delanteros de 280 mm.

En el capó delantero, un soberbio motor de 1.5 litros sobrealimentado que rinde nada menos que 150 CV. Se trata de un motor muy elaborado, con árbol de levas hueco y pistones de baja fricción, anclado al chasis de forma sólida para soportar las fuertes aceleraciones que es capaz de proporcionar. Sus 16 válvulas se alían con el turbocompresor para ofrecer un par máximo de 210 Nm a 3.500 rpm.

Tanta teoría y tan prometedora hace que tengamos una curiosidad tremenda por probar el CZT, y no nos defraudó. Nada más girar la llave de contacto, el pequeño motor camufla su limitada cilindrada a base de un sonido cautivador, en su justa medida. Bronco y hueco, se parece mucho al sonido de un 2 litros tetracilíndrico. La caja de cambios está fabricada por el especialista Getrag, que aunque de solo cinco relaciones es muy agraciada en su manejo –sobre todo cuando se practica una conducción decidida-. Pero lo que más sorprende nada más iniciar la marcha es el tacto de la dirección. Tras un volante de diámetro y grosor ideales, la asistencia es mínima, suficiente para no tener que “subirnos” al volante en maniobras a coche parado, pero que aporta todo tipo de satisfacciones una vez en marcha.

En nuestro habitual recorrido mixto de ciudad, carretera y autopista, practicando un estilo de conducción similar al de un uso cotidiano, el Colt CZT no muestra ningún punto flaco. Quizás la dureza de la suspensión sea un poco mayor de lo aconsejable, pero no resulta excesivamente maltratadora.

La pequeña cilindrada no supone un problema a la hora de salir desde parado, donde una ligera insinuación al acelerador es más que suficiente para iniciar la marcha con brío.

Pero el Colt CZT se “llena de nervios” en estas condiciones de uso. Unos nervios que parece acumular en una batería para “descargarlos” a poco que se nos vea la vena racing. Nos salimos del recorrido habitual para adentrarnos en una carretera con curvas, el que se

En carreteras rápidas y autopistas la estabilidad es sobresaliente, sin dar la sensación de conducir un vehículo de 3,80 metros.

supone trazado predilecto del Colt CZT. Y aquí se muestra el valor del nuevo modelo de Mitsubishi, es como la esencia de un EVO. Una larga recta nos permite apurar marchas, y a pesar de la considerable pendiente el motor apunta una y otra vez hacia el corte, en segunda y tercera velocidad. La cuarta sigue aportando aceleración, pero llega la hora de frenar para entrar en la curva y… sí que frena, frena mucho. Reducimos hasta tercera velocidad y esperamos a estar encima del viraje para “meter” dirección. El Colt nos obsequia con una fantástica rapidez de reacciones, y un control de estabilidad que mitiga una inicial tendencia al subviraje para terminar redondeando la curva. Se trata de uno de los sistemas electrónicos de ayuda a la conducción mejor regulados de cuantos hemos probado. La velocidad de paso por curva es fantástica, y tanto el motor como la caja de cambios acompañan en un comportamiento de lo más satisfactorio. No es un motor explosivo, pero sí que es capaz de mover con mucho brío al pequeño de los Mitsubishi.

Conclusión

Aunque su precio está ligeramente por encima de la barrera psicológica de los 18.000 euros –tres millones de las antiguas-, a cambio la marca de los tres diamantes ofrece mucho, sobre todo para quienes busquen un vehículo deportivo, de pequeñas dimensiones y de una gran calidad de realización. Hay que recordar que Mitsubishi ofrece en su gama de turismos una reconfortante garantía de 3 años sin límite de kilómetros. De aspecto y practicidad racing, el Colt CZT deberá suponer un hueso duro de roer dentro del segmento B, y el retorno de la marca al lugar que nunca antes debió abandonar.

Juan José Llanos

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