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Toyota Corolla Sedán 1.6 - "Veni, vidi, vici".

El nuevo Corolla llega al mercado con el mayor lapso de tiempo entre generaciones de la historia, lo que da fe de su calidad y, sobre todo, de su gran aceptación. No deja de resultar curioso el que la primera generación del Corolla (1966) respondiese a la bonanza económica que oriente experimentó en la década de los sesenta con la disputa de los JJOO de Tokio (1964). Y más sorprendente es saber que la segunda generación del Corolla (1969) tenía como principal objetivo el poder cubrir los 500 kms. de la recién estrenada autopista que unía Tokio con Nishinomiya –introdujeron un tanque de 45 litros como novedad-.

Diseño y equipamiento.

Exteriormente el nuevo Corolla no tiene un solo rasgo en común con la anterior generación, y sí que aprovecha el fantástico trabajo realizado en su hermano mayor el Avensis aunque con formas propietarias. El frontal tiene cierto parecido con el elitista Lexus IS, con unas ópticas de tres cuerpos en lágrima ascendente y que arrastran en el mismo sentido al conjunto paragolpes-parrilla.

El capó presenta un abultamiento que se prolonga por el montante delantero hasta el techo, y que sutilmente vuelve a aparecer ya sobre el portón del maletero. Este rasgo le confiere al nuevo Corolla una agradable sensación de ligereza en sus formas. La parte trasera no da la sensación típica de ser un “añadido”, todo lo contrario, enfatizando el carácter refinado y robusto. Y es que esta es la sensación que aporta, en general, en toda su extensión. En términos numéricos, el nuevo Corolla es 13 cm más largo y 5 más ancho.

Interiormente el salto en sensación de calidad percibida es enorme; en primer lugar por la modernidad en el diseño del salpicadero, cuadro, paneles de puertas, etc, y también por la combinación de colores y luminosidad del nuevo habitáculo. El anterior Corolla pecaba precisamente de falta de luz en el interior, algo que los ingenieros de Toyota han solucionado de raíz. La parte superior del salpicadero es de tacto blando, y la consola se extiende desde el parabrisas hasta el túnel central en forma de “S”. El acabado es excepcional, al nivel prácticamente de marcas Premium como Lexus. Esto se puede apreciar fácilmente en las mínimas tolerancias entre las “secciones” de la consola como la radio, climatizador o toberas. El resto de plásticos dan una buena sensación general, mientras que la doble guantera mejora sustancialmente en tacto respecto al Yaris, por ejemplo. Un detalle que siempre nos ha llamado la atención de Toyota: los interruptores de los elevalunas son idénticos en toda la gama, desde un modesto Aygo hasta un soberbio Land Cruiser –por no hablar de Lexus-.

A nivel de equipamiento el Corolla sedán estará disponible con dos niveles de acabado, el Terra Plus y el Platinum. Ya desde el acabado de entrada serán de serie el frenos ABS con EBD, doble airbag delanteros y laterales, cinturones de seguridad con pretensores, aire acondicionado, elevalunas eléctricos delanteros, pantalla multifunción, radio-cd con cuatro altavoces, inmovilizador electrónico… El acabado Platinum añade sensor de lluvia, climatizador, arranque por botón y acceso al habitáculo sin llave, volante de cuero, elevalunas eléctricos traseros y los importantes airbags de cortina y rodilla. De todos ellos destacamos la amplia dotación de airbags, en especial los de cortina y rodilla.

El maletero tiene una capacidad de 450 litros, 15 más que su predecesor.

Vida a bordo

En el momento de acceder al interior del nuevo Corolla descubriremos el sistema de acceso sin llave, que Toyota denomina “Smart entry”, y que se acompaña del “Smart Start” ó arranque por botón. Esto significa que solo necesitaremos llevar con nosotros el mando del coche para acceder a él o arrancarlo. En términos prácticos no plantea ningún problema, ni necesita más período de adaptación que el de la primera vez que nos planteamos “donde dejar el mando” cuando lo conducimos. Al que se pregunte qué ocurre si al mando se le agotan las pilas, decirle que existe un método alternativo que no impide el arranque del coche (ver detalle).

Una vez dentro la postura de conducción correcta, especialmente al haber retrasado unos centímetros la columna de dirección y permitir una mejor relación volante-asiento-pedales. Ahora sí que es posible tener las piernas en una posición natural y mantener una distancia óptima con el volante. El único pego que le hemos encontrado a este respecto, y en verdad a todo el coche, está relacionado con el cambio. Primero por la posición de la palanca, algo retrasada y que impide un intuitivo manejo, y segundo por la dificultad de inserción de la marcha atrás. Este último detalle seguramente sea debido al nulo kilometraje de rodaje de la unidad de pruebas –contaba con apenas cinco kilómetros cuando lo recogimos-.

Ni qué decir tiene que el resto de ocupantes disfrutarán de un confort que marca nuevas referencias en el segmento, por sonoridad, nulas vibraciones y tarados de suspensiones. El nuevo Corolla está muy bien insonorizado del exterior, y el único sonido que conseguirá colarse al habitáculo procederá del motor; vibraciones “cero”, no conseguimos que llegaran hasta nosotros ni siquiera “calando” el motor en tercera velocidad.

Conducción

El nuevo Corolla sedán viene con dos nuevos motores: el diesel 2.0 D4-D de 126 CV y la versión probada de gasolina, un 1.6 litros de 124 CV. Adicionalmente hay disponible una variante 1.4 litros de 97 CV, un motor de sobra conocido. Centrándonos en el nuevo 1.6 litros con VVT-i (doble distribución variable), los ingenieros han trabajado en optimizar el rendimiento, algo que han logrado plenamente. Por elasticidad da la sensación de estarse conduciendo un motor de al menos 1.800 c.c., algo que las cifras de par confirman: rinde unos valores mínimos de 140 Nm entre 2.000 rpm y 6.000 rpm. El valor máximo es de 157 Nm a 5.200 rpm.

Es suave de conducir, pero no hasta el extremo de tener que andar con cuidado con el acelerador para no hacer creer al compañero de semáforo que estamos estrenando carne –por aquello del acelerón al iniciar la marcha-. Especialmente nos ha gustado el tacto de la dirección, más informativa que en el Avensis y con la relación adecuada para no tener que “volantear” en demasía a la mínima. Acelera de 0 a 100 km/h en poco más de diez segundos, una cifra más que suficiente para desenvolverse con agilidad entre el tráfico habitual.

En carretera abierta, la acertada elección del desarrollo del cambio ayuda a aportar el brío que cualquier conductor espera de un motor de más de 120 caballos. No es excesivamente corto, pero sí que es cerrado en el salto de cuarta a quinta y ello permite engranar la relación más larga a poco que pasemos de 60 km/h y con suficiente fuerza como para no tener que reducir salvo en pendientes pronunciadas.

El Corolla nunca se ha dirigido hacia un público con pretensiones claramente “racing”, pero no por ello hemos de renunciar a unas aptitudes de conducción que realcen el buen conjunto general. Así, hemos de reconocer que en Toyota han dado en el clavo con la nueva suspensión. El concepto básico es el de McPherson delante y barra de torsión detrás, pero en el Corolla se han aportado una serie de soluciones que optimizan el concepto y permiten que se obtenga un fantástico confort sin que los ocupantes tengan la sensación de “flotar” sobre un colchón de agua. Los movimientos de carrocería están muy amortiguados, tanto en compresión como en extensión, y la dirección tiene un tacto suave pero suficientemente preciso.

Conclusión

El nuevo Corolla es un vehículo completamente nuevo, un sedán compacto que se sitúa directamente en la elite del segmento por calidad, seguridad y calidad de rodadura. Es uno de esos automóviles a los que cuesta encontrarle defectos, y que es capaz de convencer de forma aparente y real. El nuevo Corolla, sin duda, “Veni, vidi, vici” en la categoría de los sedanes compactos.
 

Juan José Llanos


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