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Tras unos
años de cierto "pasotismo" por parte de los principales fabricantes en ofrecer
vehículos compactos de marcado carácter racing, los aficionados a este tipo de
automóviles están de enhorabuena. En menos de dos años la práctica totalidad de
representantes del segmento han vestido de carreras a uno de sus modelos, sin
contar con los que faltan por llegar. El caso de la marca americana Ford es
particularmente representativo, sobre todo por la tradición que tiene desde hace
décadas en la preparación más deportiva de sus modelos de calle. El nuevo Focus
ST deja bien alto el listón, superando en todos los aspectos a su predecesor el
RS -que llegó a ser probablemente el referente-.
Partiendo de la "singular" silueta del actual Focus, el
centro de diseño de Ford ha exagerado los vértices de la carrocería añadiendo unas
defensas delanteras y traseras de marcado acento racing, acoplando unos
acertados faldones y unas llantas que lucen un diseño espectacular. Por fuera
este Focus ST convence en casi todos los aspectos, y no somos tajantes por la
discutible inclinación excesiva de las ópticas traseras. De resto el empaque es
notorio, y nadie dudará que se trata de una versión muy especial del Focus.
En el interior la notable calidad de acabados del Focus se
hace extensiva en este modelo y se acentúa gracias a unos asientos Recaro
excelentes por diseño y anatomía, detalles con el símbolo "ST" y pedalier en
aluminio. El resto del habitáculo apenas se diferencia del resto de versiones,
salvo por los indicadores de temperatura del aceite, presión de turbo y presión
de aceite. Los mandos presentan en general un buen tacto y la calidad visual del
salpicadero está dentro de los mejor de los compactos.
Pero lo
mejor del Focus ST no se encuentra ni en el habitáculo ni en el diseño exterior.
Sin lugar a dudas, las mejores cualidades del más potente de los Focus
producidos hasta el momento son las relacionadas con la dinámica de conducción,
léase chasis, motor y tacto general. Sobre la base de una mecánica muy probada
como es el bloque de cinco cilindros turboalimentado de origen Volvo, los
ingenieros de Ford lo han adaptado a las necesidades de este Focus. Los 225 CV
que rinde están siempre ahí, a cualquier régimen. La elasticidad es su mejor
cualidad y permite conducir de forma muy relajada con suficiente potencia bajo
el acelerador aún a 60 km/h en sexta velocidad. Es una sensación extraña. Si
antes de arrancar el ST nos preguntaran por como lo conduciremos, seguramente
diríamos que exprimiendo marchas, apurando el paso por curva... todo para
obtener "sensaciones". Nada más lejos de la realidad. Para disfrutar es
suficiente con sentir el extraordinario tacto de dirección sobre un volante
perfecto por tamaño y grosor; manejar el cambio de seis velocidades igual de
sobresaliente; escuchar su sonido racing siempre presente y, sobre todo,
percibir la facilidad con que supera todos los límites de lo razonable por
velocidad.
Pero no se preocupe usted, que si su estilo es el de llevar el motor alto de
revoluciones y exprimir la capacidad de adherencia, no se sentirá defraudado.
Todo lo contrario. El sonido del cinco cilindros aporta exclusividad por su
estudiado bramido, y el chasis está perfectamente puesto a punto. Es ligeramente
subvirador para tranquilidad de los menos avezados, aunque con cierta habilidad
se puede conseguir destapar el tarro de las esencias y verle perder las "buenas
formas". ¡Una gozada! Acelerar de 0 a 100 km/h en menos de siete segundos es
posible, al igual que alcanzar los 240 km/h de velocidad máxima. Cifras de
auténtico deportivo y que se combinan, como hemos dicho, con recuperaciones
inalcanzables por el resto de sus rivales. Ahh, por cierto, frenos hay
para rato.
Con este vehículo se puede disfrutar muchísimo en una escapada de fin de semana,
por una solitaria carretera de montaña o bien en un circuito, y lo mejor de
todo, es utilizable a diario. La suspensión aunque firme no deja totalmente de
lado el confort. Por compararlo, está a medio camino entre la extrema firmeza de
un Opel Astra OPC y la más confortable de un Volkswagen Golf GTI -por nombrar su
competencia más directa-. La decisión final del comprador tipo de esta clase de
automóviles, una vez "nominados" dos o tres aptos, suele provenir de dos
factores: uno el diseño y otro el precio. En el aspecto del diseño no entramos,
como es obvio, y en el precio... si se valora el extenso equipamiento de serie
puede llegar a resultar hasta económico, pero para los que ciertos elementos
sean prescindibles puede resultar algo caro.
En definitiva, el Focus ST se une a la elite de los compactos de altas
prestaciones y es sin duda uno de los ocupantes del virtual podio de vencedores.
No tiene ningún defecto evidente y virtudes muchas (estética agresiva, motor
excelente, chasis extraordinario, etc). Injustamente está siempre llamado a
estar a la sombra de otras marcas con mayor "empaque", a pesar de que el
producto sea igual o mejor de bueno.
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