Que el segmento de los monovolúmenes vive su mejor momento no se le escapa a
nadie, especialmente los más compactos, lo que redunda en una importante
proliferación de este tipo de vehículos incluso en marcas que nunca antes se
habían decantado por la fabricación de uno de ellos. El caso de Honda supone un
revulsivo al mercado puesto que a sus seis plazas le suma un carácter
básicamente dinámico, sin descuidar la practicidad. En suma, un modelo este FR-V
que no tiene rival directo y que tiene muchas posibilidades de convertirse en un
nuevo éxito de la marca japonesa Honda.
Diseño y equipamiento
Aunque no nos cansamos de decir que para gustos colores, resulta evidente
que el nuevo FR-V disgustará a pocos por su diseño exterior. En sus trazos se
combina perfectamente la elegancia con un intrínseco espíritu deportivo,
reforzado por sus cortos voladizos y la línea de cintura descendiente. El
frontal mimetiza una "V" que converge hacia la parte posterior, algo más
rectilínea en sus formas aunque con un cristal trasero muy inclinado, como si se
tratase de un compacto de cinco puertas. Esta ingeniosa silueta alivia
visualmente al FR-V, alejándolo de la imagen mastodóntica y pesada de los
monovolúmenes.En el interior lo cierto es que la originalidad está presente
por los cuatro costados. Lo primero que llama la atención es el prominente
salpicadero y el asiento central delantero. Ellos dos aglutinan la mayoría de
las innovaciones del FR-V. El salpicadero se divide claramente en dos partes, la
superior y la inferior, merced a una línea ininterrumpida que se prolonga de
lado a lado del vehículo. En dicha parte superior, y en su zona central, se
encuentra situado el equipo de audio o el navegador si se solicita como opción,
mientras a la izquierda del volante quedan situados los interruptores de los
elevalunas eléctricos. Aunque al principio cuesta tiempo recordar su ubicación,
con el tiempo no resultan incómodos de accionar. No ocurre lo mismo con los
mandos de la radio, que pueden llegar a quedar algo lejos del alcance del
conductor. Eso sí, los mandos principales se encuentran duplicados en el
volante. La parte inferior del salpicadero integra los mandos de la
climatización, la palanca de cambios de seis relaciones y el freno de
estacionamiento. La ubicación de la palanca de cambios no es nueva de Honda, ya
que el Civic la monta en igual posición: para nosotros, todo un acierto. Al
freno de estacionamiento, por su parte, parecía claro que había que buscarle una
ubicación diferente a la habitual del túnel central, puesto que este lugar lo
ocupa el "sexto" pasajero. Situado bajo la palanca de cambios, se acciona de
atrás hacia delante, y viceversa, y aunque parezca lo contrario no es nada
incómodo de manejar.
La plaza central delantera es, sin lugar a dudas, la principal cualidad del
FR-V. La butaca -todas las plazas disponen de una butaca independiente- se puede
desplazar longitudinalmente desde la posición de emparejamiento con los asientos
de los lados hasta unos 15 cms. tras ellos. De esta manera su consigue una mejor
anchura a la altura de los hombros, en especial para el conductor. Aunque
personas de gran complexión pueden llegar a no encontrarse del todo cómodas, lo
cierto es que pueden viajar perfectamente tres personas en los asientos
delanteros sin que se entorpezca las labores del conductor. De todo, lo que
menos nos ha convencido ha sido el tapizado de los asientos, que no parecen ser
todo lo "sufridos" que un vehículo eminentemente familiar puede llegar a
requerir.
Existen dos versiones del Honda FR-V equipado con el motor 2.0 litros de
gasolina, el Confort y el Executive. El primero incluye de serie dirección
asistida, ABS+EBD, control de estabilidad, 8 airbags, control de crucero,
climatizador, radio cd, elevalunas y retrovisores eléctricos, inmovilizador
electrónico, pintura metalizada, caja de 6 velocidades, alarma y mandos de la
radio en el volante. La versión Executive añade el techo eléctrico, sensor de
lluvia, radio cd con cargador, seis altavoces, faros de niebla, volante en piel
y las llantas de aleación de 16".
Confort y comportamiento
Todo vehículo destinado al uso familiar debe ofrecer un óptimo agrado para
los pasajeros durante los viajes. Para ello, el confort de suspensión, la
insonorización, la climatización y la estabilidad tienen que rendir a un alto
nivel. En el FR-V se cumplen estas premisas y, además, se supera con notable
alto el siempre delicado compromiso confort-estabilidad. En lo relativo al
confort, el nuevo modelo de Honda no castiga en absoluto a sus ocupantes,
filtrando de maravilla las irregularidades del asfalto. El motor no se deja
escuchar en exceso en el interior del habitáculo, siendo prácticamente el ruido
aerodinámico y de rodadura lo que se cuela hacia dentro.
Pero, tal y como decíamos en un principio, el FR-V busca una clientela a la
que además del espacio interior le importa muchísimo el apartado dinámico. Como
buen Honda, el motor es una delicia. Se trata de un 2.0 DOCH i-VTEC que rinde
una potencia 150 CV a 6.500 rpm y un par máximo de 192 Nm a 4.000 rpm.
Convalidando las cifras aportadas por el fabricante, donde el FR-V entrega lo
mejor de sí mismo es a partir de las 4.000 vueltas y hasta las 6.500 rpm, aunque
por debajo de esas cifras no defrauda y se muestra muy elástico. Gracias a las
seis velocidades, el escalonamiento del cambio es perfecto y permite aprovechar
al máximo las bondades del propulsor. Cuando se le exprime al máximo y pese a la
casi tonelada y media de peso, acelera de 0 a 100 km/h en 10,5 segundos y
alcanza una velocidad máxima de 195 km/h. Los consumos, por contra, no se
disparan y en el ciclo mixto se queda en 8,4 litros a los 100 kilómetros.
Por tacto no es tan Honda como un Civic o un Accord, por ejemplo, pero
resuelve bien la difícil papeleta. Aunque con un aro algo delgado, el volante
transmite confianza y el chasis nos permite "casi de todo". Ágil y noble, el FR-V
se posiciona como uno de los monovolúmenes compactos de mejor comportamiento.
Básicamente subvirador -tracción y mayor peso delante-, no muestra una tendencia
exagerada al mismo y el balanceo de la carrocería está muy bien contenido.
Conclusión
La competencia es dura, y el nuevo Honda FR-V deberá luchar con auténticos best-sellers
también recién llegados como el Seat Altea o el Ford Focus. El vehículo japonés
tiene la ventaja de contar con una plaza más que sus rivales, condición que
supone toda una ventaja para muchos usuarios y que no le resta cualidades en
ningún aspecto. En cuanto a precio, y siempre hablando del motor de gasolina 2.0
litros, es la versión Confort es de 22.184 € mientras el Executive es de 23.980
€. El FR-V también está disponible con motor de 1.7 litros y, a finales de año,
con el esperadísimo motor turbodiesel 2.2 litros. Para entonces, el modelo de
Honda estará en inmejorables condiciones para luchar con lo más granado del
mercado.
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