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El fabricante llama "sport causal" al nuevo concepto de estilo que ha aplicado
al Impreza, un modelo que llega al mercado en tercera generación con un cambio
radical de fisonomía, desde su tradicional corte de berlina de cuatro puertas.
Subaru no renuncia a las prestaciones, pero añade en esta nueva fase del Impreza
la funcionalidad como un atributo con el que pretende ganar más adeptos, no sólo
a los seguidores de la competición y de los éxitos de una marca especializada en
tracción integral y en motores boxer, es decir, de cilindros en posición
opuesta.
La opción para conseguir este aporte de utilización práctica, es la arquitectura
de cinco puertas, con un resultado agradable, de formas limpias, muy deportivas
en la zona delantera y muy diferentes desde la perspectiva trasera, que muestra
una altura de la carrocería elevada, no percibida desde los ángulos de
observación frontales. Como en todo automóvil, los grupos de luces determinan un
estilo. En este caso, la iluminación frontal es de calidad, con xenón en las
cortas, en tanto que la posterior está realizada a base de la tecnología "led",
del estilo denominado "Lexus". La opción probada añade respecto a las versiones
normales, un parachoques delantero especial, faldones laterales, defensa trasera
con deflectores deportivos y terminaciones en acero inoxidable para la doble
salida de escape.
El nuevo Impreza gana en elegancia con las tonalidades más neutras de la paleta
de colores y se mantiene en esta línea con los aditamentos propios de las
versiones WRX y WRX STi. La tercera generación de este carismático Subaru suma a
su profunda transformación un aporte extra de calidad general, desde la mostrada
en acabados o materiales a la acústica o a la dinámica de acción, que nos
desvela en esta variante, la previa a la WRX, una nueva calidad de chasis y una
conjunción con la arquitectura de suspensión y sistema de tracción muy lograda.
La calidad de conducción es notable en esta tercera generación Impreza y ello se
debe a un mayor refinamiento del bastidor que obedece a un nuevo sistema de
plataforma Subaru DC3, que suma una nueva dirección y un nuevo esquema de
suspensión trasera que mejora, además, la arquitectura de la zona destinada a
maletero proporcionando una mejora del volumen de carga. El fabricante asegura
que esa zona admite dos bolsas de golf o cinco maletas de 55 centímetros. La
nueva estructura del Impreza ha mejorado desde la perspectiva de la seguridad.
Ha mejorado la absorción de impactos y el capó delantero ha sido diseñado para
incrementar la protección de los peatones en caso de atropello.
El espacio interior, hasta ahora sobrio y ciertamente raro según los cánones de
estilo europeos, contiene ahora un diseño moderno, limpio y funcional, que crea
una atmósfera amable para el pasajero. El resultado de conjunto merece los
mejores calificativos, ya que logra una gran calidad visual con plásticos medios
y sencillos. El conductor es aún mejor considerado con un puesto de conducción
de fácil regulación que va a facilitar los estilos de conducción más deportivos.
Anticipa lo que será el puesto de pilotaje de la versión STI, que será la base
para la categoría N en los rallys y del WRC.
El diseño del salpicadero es de formas suaves que se dirigen hacia el tablero
central, que aglutina la mayoría de los controles adicionales a la conducción.
Las formas cóncavas de la consola favorecen un incremento de espacio para el
acompañante que, al igual que el resto de los pasajeros, dispone de un gran
número de huecos para depositar o guardar objetos. La versión probada está
equipada con dos asientos delanteros confortables de suave arquitectura tipo "baquet"
y una banqueta trasera amplia y confortable para el resto de los pasajeros, que
disponen de un acceso confortable a su lugar y de una amplia visibilidad que
proporciona una buena luminosidad del habitáculo.
La visibilidad del conductor es un aspecto en el que, por motivos de seguridad,
Subaru ha trabajado especialmente, ya que el piloto percibe de inmediato un gran
control sobre todo lo que ocurre a su alrededor, con la reducción de ángulo
muertos, grandes espejos retrovisores y una visión hacia atrás también mejorada.
El motor de este Subaru, por arquitectura y dinámica, es, además de único, una
máquina eficiente, con un tacto de utilización y un sonido que son agradables.
Entre los especialistas hay gran curiosidad por cómo resulta esta misma
disposición de cilindros en ciclo Diesel. El Subaru tiene dos secciones de
comportamiento muy diferenciadas, separadas por las 4.000 rpm. Por debajo de
este línea, el motor es muy tranquilo, con reacciones suaves, ideal para la
utilización urbana, y por encima aparece el carácter deportivo, con un sonido
ronco, peculiar.
Para obtener agilidad de este Impreza hay que actuar con decisión sobre el
acelerador. Los ritmos altos en curvas lentas son difíciles de obtener porque
las reacciones del coche exigen calma. Aun con el control de estabilidad, la
trasera, en cambios de apoyo muy rápidos, tiende a descolocarse suavemente, para
recuperar la posición con ligeros retoques de volante y de acelerador. En curvas
medias y rápidas el redondeo de las curvas crea unas sensaciones de conducción
de gran seguridad y deportivas.
Las grandes cualidades del Impreza se presentan con suelos resbaladizos -agua,
nieve o hielo-. Sobre estas superficies es uno de los imbatibles, gracias a un
sistema de tracción integral controlada electrónicamente y con cambio de par
activo, que reacciona muy rápidamente a los cambios de adherencia.
Una de las características notorias del Impreza, además de las innatas de la
tracción integral, es el sistema añadido de reducción de la relación de cambio,
es decir, la reductora que exhiben como distinción los grandes todoterreno, que
en este turismo es idóneo para superar rampas y remolcar grandes pesos. Todo un
acierto de la marca.
El Subaru Impreza es un coche distinto, con grandes dosis de tecnología de
seguridad y cualidades dinámicas únicas. Interesante la propuesta de la marca
japonesa, que está disponible en Canarias en su variante 2.0 desde 17.921 euros.
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Fernando A. Marqués / Juan José Llanos |
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