En un mercado cada vez más competitivo y volátil como es el del automóvil, la competitividad y
calidad de los productos sube de forma similar al que lo hace el precio de la vivienda, por lo que los
fabricantes se esfuerzan en lanzar modelos cada vez más espectaculares. El mejor ejemplo de lo que
comentamos bien podría ser el nuevo Mazda3, que deja a su predecesor, el 323, a años luz en la
mayoría de facetas. De diseño europeo, una calidad de realización soberbia, filosofía de conducción
deportiva y un equipamiento superlativo, el nuevo Mazda3 promete insuflar a la marca japonesa un
"zoom" en la curva de ventas.
Diseño y equipamiento
Basta una mirada a la silueta del "3" para interpretar de forma precisa las intenciones de los
diseñadores: solidez muscular, movimiento y estabilidad. La parte delantera es un rediseño de las
formas mostradas por el superdeportivo RX-8, de la misma casa. Gran distancia entre ejes,
voladizos cortos y aletas acampanadas, musculosas... agresiva, muy agresiva la forma anterior. La
parte posterior aporta ese toque de seriedad y robustez que complementa a la perfección con la
delantera., con una defensa muy característica de acabado en punta. El Mazda3 posee una cualidad
que no todos los vehículos poseen, y es que dependiendo del color que se elija -entre 12
disponibles- se mimetiza a la perfección en un automóvil deportivo, práctico o hasta familiar.
En el interior el salto cualitativo ha sido, si cabe, aún mayor. De diseño racional, la combinación de
texturas y colores crean un ambiente de lo más agradable. El exhaustivo control de calidad impuesto
por Mazda a sus últimas creaciones tienen continuidad en el "3", mostrándose en estas lides a la
altura de los mejores compactos. La disposición y tacto de todos los mandos es muy buena, lo que
unido a un amplio equipamiento de confort, convierten cualquier viaje en un placer. El
climatizador, cuero en volante y pomo, los asientos anatómicos, un equipo de audio con cargador de
6 cd's... forman parte del equipamiento de serie en todas las versiones.
Y si el confort se ha mimado a la hora de diseñar el Mazda3, la seguridad ha sido primordial. A un
chasis muy rígido con una estudiada estructura de deformación en caso de accidente, se suma una
seguridad pasiva que incluye ¡ocho! airbags, ABS con EBD, Control Dinámico de la Estabilidad y
Control de Tracción. En esta ocasión, si que podemos asegurar que no le falta de nada.
Dinámica
El tan renombrado eslogan "Zoom-Zoom" con el que Mazda "vende" sus últimos modelos -léase
Mazda6, Mazda2 y RX-8- debe tener su continuación en el "3". La estudiada geometría de
suspensiones inciden de forma directa en el comportamiento sobre el asfalto. La versión probada
montaba el acabado "Sport", con el que se endurece ligeramente el tarado de la amortiguación. El
resultado es un compromiso perfecto entre estabilidad y confort, es más, el vehículo se tiene sobre
la carretera de forma magistral al más puro estilo del mejor de los deportivos. En curvas lentas un
ligero subviraje avisa de que nos acercamos al límite, pero de forma muy noble y natural aún con el
Control de Estabilidad desconectado. En zonas mas rápidas, el Mazda3 tiene un aplomo magnífico
y a prueba de todo tipo de diabluras, incluida la prueba de frena a alta velocidad.
El motor 2.0 litros es un compendio de soluciones tecnológicas en aras de conseguir una suavidad
de conducción muy elevada y con un consumo de combustible contenido, toda vez que la potencia
se mantenga en cifras elevadas. Así, este cuatro cilindros de cuatro válvulas por cilindro desarrolla
una potencia de 150 caballos, con un par máximo de 187 Nm a 4.500 rpm. La cifra de par marca el
comportamiento de la mecánica, la cual muestra lo mejor de sí en materia deportiva en regímenes
elevados -por encima de las 4.000 rpm- y hasta prácticamente el corte. En esa zona alta del
cuentavueltas, el sonido es emocionante, muy poco habitual en un cuatro cilindros. El empuje no es
demasiado contundente, pero sí homogéneo y continuo. El que las relaciones del cambio sean muy
ajustadas, ayuda a divertirnos en zona de curvas, con la contrapartida de llevar una quinta velocidad
de corto desarrollo en autopista.
El silencio de marcha es de lo mejor que hemos visto en su segmento, sobre todo lo referente a la
rodadura y vibraciones. El escape sí que emana un sonido un poco más elevado de lo normal por
encima de las 3.000 rpm, pero que encaja a la perfección con la filosofía del coche. Solo a muy alta
velocidad en vías rápidas puede ser mejorable el nivel sonoro, pero que solo está influenciado por
las relaciones del cambio.
Conclusión
Con la puesta en escena del Mazda3, la marca japonesa dispone ahora de una de las mejores gamas
del mercado, con productos sumamente competitivos en todos los aspectos. El que se hayan
vendido cerca de 2.000.000 de unidades del 323, es un excelente punto de partida y que habida
cuenta de las cualidades de su sucesor, no cuesta imaginar el éxito con el que contará. Y para
sentenciar la sensación que pueden percibir nuestros lectores de que el nuevo Mazda3 de trata de un
producto redondo, basta decir que podemos adquirir uno con todo el equipamiento imaginable entre
los 16.700 euros del 1.6 litros a los 19.800 euros del 2.0 litros Sport objeto de nuestra prueba.
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