Con
una larga tradición entre los pequeños deportivos, el MR2 mostró su primera
variante descapotable en el año 2000 con el modelo que ahora probamos. En
estas semanas ha recibido una puesta al día que se muestra de forma mas clara
en el aspecto estético así como una nueva caja de cambios secuencial de seis
velocidades. Tras probar a fondo el nuevo Toyota MR2, podemos afirmar que nos
encontramos ante uno de los vehículos más divertidos de conducir de cuantos
se encuentran en el mercado.Diseño y Equipamiento
Definir el diseño de un vehículo suele ser complicado, puesto que es
absolutamente subjetivo y dependiente de los gustos de cada cual. Pero en esta
ocasión no nos equivocaremos al decir que es un coche que gusta muchísimo,
que llama la atención por donde pasa y que encaja a la perfección con el
gusto de la clientela europea.
En términos generales destaca por sus generosas ópticas
delanteras y traseras, así como por una capota tremendamente compacta -en
este caso rígida-. La parte posterior es muy característica, en forma
descendente y con unas marcadas aberturas de refrigeración para el motor. En el
lateral no podemos evitar dirigir nuestra mirada hacia las branquias que
ayudan a refrigerar el compartimento trasero en el que va alojado el motor.
Equipado
con los últimos avances tecnológicos en materia de seguridad y confort, el
MR2 nos agradará por su eficaz sistema de climatización, elevalunas
eléctricos, sistema de sonido de alta calidad, volante forrado en cuero,
airbags frontales, ABS, control de estabilidad, etc. Desde luego, el placer de
conducción se ve claramente favorecido por el amplio elenco de "pijadas"
con que nos congratula la marca japonesa.
En carretera
¿Qué podemos decir de un biplaza, con motor central, bajo peso y caja
secuencial?... pues que las expectativas se cumplen, e incluso se superan,
nada mas recorrer unos pocos kilómetros a bordo de él. El motor se siente
claramente en el interior, siendo un prodigio de suavidad, elasticidad y
capacidad de subir de vueltas. Da igual que gire al ralentí que a 6.000
vueltas, siempre está dispuesto a seguir adelante. Los 140 caballos que
Toyota ha extraído de este compacto 1.8 litros parecen más, sobre todo en
ciudad y carretera, en donde su rápida y directa dirección nos hace sentir
como su estuviéramos sobre un kart.
Enlazando curvas el MR2 no tiene complejos para asemejar
sensaciones a las ofrecidas por vehículos con aspiraciones deportivas más
elevadas, mostrando un comportamiento muy neutro y que, previa desconexión
del Control de Estabilidad, nos brindará todo tipo de satisfacciones. La
frenada es muy eficaz, lo que unido al exquisito manejo del cambio secuencial
de 6 velocidades no permite crítica alguna en este sentido. Obviamente, y
puestos a pedir, sugeriríamos un motor más potente aunque repetimos que los
140 CV parecen más.
El
magnífico tarado de las suspensiones no descompensan el siempre difícil
compromiso entre confort y estabilidad, virando casi plano incluso al límite,
mientras que el confort se mantiene prácticamente al mismo nivel del de un
utilitario, al menos por suspensiones -los asientos no son todo lo cómodos
que desearíamos-.
Conclusión
Si lo que buscamos es un coche diferente, divertido y que llame la atención,
el MR2 es nuestro coche. El que pertenezca a una marca como es Toyota es toda
una garantía de calidad y fiabilidad, aunque desde luego nada se regala en
esta vida, y los algo más de 31.000 euros que hay que desembolsar para
tenerlo aparcado en nuestro garaje no "encajan" en el sueldo medio
de un español.
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