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NISSAN MURANO- Para gente con gusto sofisticado.
La ofensiva que los fabricantes japoneses viene desarrollando en Europa en las últimas décadas es manifiesta, y ha dado unos frutos maravillosos. Pero la principal novedad a este respecto es que ya no se escudan en una calidad soberbia, sino que además ahora han conseguido productos de un altísimo agrado de conducción y una eficacia más que probada en todos los aspectos. Es el caso del nuevo Nissan Murano, un vehículo que por su diseño bien podría confundirse con un automóvil italiano

Diseño y equipamiento
Si cuando observamos por vez primera el nuevo Murano nos sentimos sorprendidos, el objetivo de Nissan se ha cumplido. Encuadrado en el segmento de los SUV´s de lujo, el resultado estético está fuertemente influenciado por las pronunciadas curvas de sus rasgos principales. Hay que fijarse bien para encontrar la similitud en sus grupos ópticos delanteros y traseros con los del 350Z; o de los remates redondeados de los extremos y la marcada línea de cintura tomados del Micra. Conceptos como el Qashqai y el Tone adelantaron el diseño del actual Murano.

Las ópticas se definen con unas formas geométricas y agudas, que colaboran en un perfil sumamente estilizado y con formas muy aerodinámicas. Sorprende la vista superior del vehículo parecida a un balón de rugby, más ancho en el centro que en los extremos para favorecer un mayor espacio interior. También nos llamó la atención la fabricación del portón trasero en polipropileno inyectado y moldeado -una variedad de plástico muy resistente-, ya que sus conseguidas formas eran imposibles de realizar en acero.

Pero si el nuevo Nissan Murano sorprende por su diseño exterior, al acceder a su interior se nos quedará similar expresión de asombro en nuestro rostro. Disponible en un solo nivel de acabado, los asientos están tapizados en piel y contrastan con los remates de alumunio en el salpicadero, un elemento este que da una agradable sensación de solidez al conjunto y es capaz de albergar los controles del extensísimo equipamiento de serie del Murano. La instrumentación se dispone en un segmento claramente diferenciado sobre tres esferas con información de la velocidad, revoluciones, temperatura del agua e indicador de combustible. El volante de cuero es de tres radios y cuenta con los mandos del control de velocidad  y del equipo de música, un fantástico sistema BOSE.

De la consola central nos gustó la ausencia de elemento superfluos, con un sencillo esquema de manejo del climatizador y un amplio compartimento bajo el reposabrazos para guardar cds, gafas... y otro departamento para dos latas de refresco.

Los asientos delanteros cuentan con regulación eléctrica de dos memorias y, lo más sorprendente de todo, el pedalier también puede ser ajustado hasta en 75 mm de longitud. Si a esto le sumamos la facilidad de acceso al interior del coche por su baja línea de cadera y el hecho que al apagar el motor el asiento se retrase eléctricamente unos centímetros, el confort de acceso al Murano es de lo mejor del mercado a pesar de su altura respecto al suelo. Dos detalles más son característicos de este modelo; uno es el freno de estacionamiento eléctrico, eliminando de un plumazo el siempre engorroso tirador; y otro es la cámara de visión trasera, con la que no tendremos ningún tipo de dificultad en las maniobras de aparcamiento. Este sistema, implantado por Nissan ya desde el Primera, funciona a nuestro gusto de forma mucho más eficaz que el más tradicional de sensores de aparcamiento por lo que aporta de visión extra.

El espacio para los ocupantes del asiento trasero es muy amplio, albergando hasta tres personas con suficiente holgura. El maletero tiene una capacidad de 438 litros, aunque quitando la tapa y abatiendo los asientos puede llegar a casi 900 litros. Destacar el que tenga un doble fondo muy útil para guardar los elementos obligatorios y pequeños objetos de uso cotidiano.

Confort y comportamiento
Mecánicamente el Murano monta el mismo motor que el Nissan 350Z. Pertenece a la familia de motores VQ de Nissan, un V6 de 3.500 c.c. que desarrolla para esta ocasión una potencia de 234 CV a 6000 rpm y un par máximo de 318 Nm a 3600 rpm. Su funcionamiento es ejemplar en toda la gama de revoluciones, especialmente en medio y bajo régimen, con un sonido que se asemeja mucho a un V8.

Al agrado de conducción contribuye enormemente la transmisión por Variador Contínuo CVT, un sistema que controla electrónicamente un número ilimitado de relaciones de cambio por medio de una correo y dos poleas. Con este sistema el régimen del motor puede mantenerse constante en una gama de revoluciones determinadas, favoreciendo según las circunstancias el confort acústico, el consumo o las prestaciones. El cambio se gestiona de forma automática, aunque podemos manejarlo de forma manual sobre 6 relaciones preestablecidas. A efectos prácticos, nos quedamos con el funcionamiento automático en casi todas las situaciones, salvo en pendiente pronunciadas y prolongadas donde puede resultar más razonable engranar una macha determinada que "sostener" el régimen del motor en un rango medio-alto durante tanto tiempo.

Sobre carreteras asfaltadas el Murano es lo más parecido que hemos probado a un turismo convencional por tacto y agrado de conducción. Aunque las inercias no se han conseguido disimular, lo cierto es que resulta sumamente agradable de conducir, especialmente en carreteras amplias y de buen firme. Aquí la sensación es la de llevar un coche mucho más pequeño y de menor tonelaje, con una notable capacidad de aceleración y unos frenos muy eficaces.

Y si nos atrevemos a hacer pequeñas incursiones en el campo, abandonando el negro asfalto, el Murano nos sorprenderá con una notable capacidad para circular sobre pistas forestales y caminos no muy deteriorados con suma facilidad. El sistema de tracción "ALL MODE 4x4" -similar al que emplea el X-Trail- gestiona de forma electrónica el ESP para una óptima respuesta en condiciones deslizantes. La única opción que nos queda en estas situaciones es la de bloquear el sistema 4x4 mediante un botón en la consola, aunque visto lo bien que funciona en modo automático no merece la pena.

Acústicamente el aislamiento del Murano es excelente, con un silencio solo roto en ocasiones cuando el régimen del motor supera las 4.000 rpm. En cualquier caso, el sonido es precioso y no llega a molestar. Por suspensiones el confort es absoluto, sin que ello penalice el comportamiento.

Conclusión
Nissan presenta un modelo que aspira a luchar de tú a tú con las mejores realizaciones europeas y americanas de su segmento, algo que no es descabellado habida cuenta de la lista de cualidades que hemos apreciado en él. El Murano supone un claro ejercicio de demostración de lo que se es capaz de hacer en la marca, aunque no por ello dejará de verse en número significativo por nuestras carreteras. Un vehículo a tener muy en cuenta a la hora de decidirnos por un Todo-Terreno o SUV.

Juan José Llanos

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