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Nissan Qashqai 1.5 dCi - "Un turismo con zapatones".
La industria del automóvil parece haber entrado en un estado de enloquecimiento propiciado por los afanes de una clientela que quiere automóviles raros y distintos como el Nissan Qashqai, un turismo similar a un todocamino pero que no ha sido concebido como tal. Nissan ha pretendido encontrar un nuevo hueco en el mercado, bien por haber detectado un requerimiento de la clientela, o con el propósito de crear una nueva tendencia. Y lo resuelve haciendo un "crossover" (término desarrollado por los americanos para describir a un todocamino derivado de una plataforma de turismo) bajo el apellido urbano.

"Urbanproof" es la denominación del concepto, tal y como reza en la publicidad del modelo y ello equivaldría decir "a prueba de ciudad" o "resistente a la ciudad". Otra alternativa sería "nómada urbano", tal y como ha sido tildado por el director de diseño de Nissan en Europa, Stephane Schwarz, que obtiene la composición a partir de la naturaleza del nombre del coche. Qashqai es una pueblo nómada que habita en el desierto, en las proximidades de las montañas Zagros, al suroeste de Iráne. Sustantivos al margen, el Qashqai es un turismo sobre zancos, una fusión de ideas que no deja indiferente a sus observadores, despierta simpatía entre ellos y también curiosidad, gracias a un diseño equilibrado, al margen de las estridencias a las que Nissan ha acostumbrado al mercado con sus últimas creaciones.

Este Nissan urbano puede ser adquirido con tracción a dos o cuatro ruedas, pero será la primera, es decir la de dos ruedas motrices, la que tendrá mayor éxito de ventas, con el 60% del total, como asegura la propia marca.

En diseño, realizado entre Tokio y Londres, y proporciones, el Qashqai está a medio camino entre un compacto de cinco puertas, un familiar wagon, un monovolumen y un "sport utility" pequeño. Su imagen es un combinado que sintoniza con la creciente moda de los todocamino. Las líneas que dan forma al volumen son suaves, sin grandes tensiones ni aristas pronunciadas como ocurre en el resto de los modelos del catálogo de Nissan. El frontal es limpio y está marcado por una calandra con una forma del emblema peculiar y dos grupos de luces que han sido llevados a los extremos de la carrocería, invadiendo buena parte de la aleta.

La silueta lateral está marcada por una arista que da carácter al coche, con una suave subida que finaliza dando acogida a los grupos de luces traseros. El interior es, quizá, la parte más cuidada del Qashqai. El diseño también es limpio y la mayor parte de los elementos de control han sido ubicados en la columna central de forma armoniosa. La parte superior puede quedar rematada por la pantalla del sistema de navegación.

El puesto de conducción destaca por su confort. La posición ante el volante es ergonómica y rebosa amplitud. La información llega al conductor de manera clara. La calidad percibida, en general, es de gran nivel. La originalidad de la idea, en conclusión, hace que el Qashqai se encuentre en un terreno a medio camino entre varios segmentos del
mercado, y ello supone que tiene competidores potenciales por los cuatro costados, aunque sólo uno puede medirse por concepto y ese es el Dodge Caliber.

La experiencia de conducción del Qashqai es muy similar a la de un turismo, sin llegar a la muy elevada de un monovolumen, salvo los más deportivos. La percepción de control y facilidad de manejo es permanente. El "nómada" es dócil a las órdenes de dirección. Es suave de maneras y, en líneas generales muy neutro de reacciones, sin un dominio claro de uno de los trenes, aunque será el delantero el que domine si se exige más de los turístico, especialmente en este caso, ya que la versión probada es únicamente de dos ruedas motrices.

El Qashqai ha sido desarrollado sobre la plataforma C desarrolla conjuntamente por Renault y Nissan. El resultado, en términos dinámicos, puede tener las mejores consideraciones. El chasis es resistente a las fuerzas de torsión de cualquier dirección y ello tiene su mejor traducción en las respuestas en curva.

La versión probada, equipada con el motor diesel 1.5 dCi de 106 CV, se ha mostrado especialmente agradable. La sonoridad es baja y las vibraciones son casi inexistentes. Exhibe un amplio margen de utilización, el manejo del cambio es agradable y con todo, el consumo se sitúa en los límites de una mecánica de este tipo. En definitiva, una agradable montura.

Fernando Marqués

 

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