Cuando una marca como BMW toma la decisión de entrar en un segmento tan
competido como es el de los compactos, nada se deja al azar. Con el concepto
base de marca, como son el signo de la deportividad unido a una exigente
calidad, la firma alemana acierta de lleno con el nuevo Serie 1. Es un vehículo
que encaja por diseño con los gustos de la mayoría, que se reconoce
perfectamente como BMW -sobre todo en su parte frontal- y que mantiene el tipo
por calidad de conducción sobre sus hermanos mayores.
Diseño y equipamiento
BMW ha mantenido desde sus orígenes una imagen de marca bien definida entre los
diferentes modelos que de forma simultánea ha tenido a la venta. Esta regla ha
sido válida hasta el lanzamiento hace unos tres años del Serie 7, un modelo que
rompió moldes y arriesgó -quizás más de la cuenta- en materia de diseño. Su
parte frontal quería asemejarse a la expresión humana, una cualidad que se
extendió hasta el Serie 5 y Serie 6, pero que parece no tendrá continuidad en
futuros modelos. Al menos así ha sido con el nuevo Serie 1 y lo será con el
inminente nuevo Serie 3. Pero centrándonos en el modelo de nuestra prueba, la
parte frontal tiene un inconfundible aire BMW que siempre resulta positivo. Su
aspecto visto desde el lateral recuerda mucho al desaparecido Z3 Coupé, un
modelo de muy bajas ventas en España ya que el grueso lo copaba su homónimo
descapotable. Finalmente la parte posterior es la más original puesto que no
existen antecedentes en la marca, aunque sabe diferenciarse de sus rivales
luciendo orgulloso el emblema de la marca.Normalmente en BMW el equipamiento
de serie suele ser bastante discreto pero que a base de tirar de la amplia lista
de opciones podemos hacer un coche absolutamente a medida. En esta ocasión el
equipamiento de serie es muy bueno, incluyendo todo lo que hoy en día se
puede pedir en materia de seguridad de serie: airbags frontales, laterales y de
cabeza, ABS, Control de Estabilidad, Control de Tracción, Distribución
Electrónica de Frenado, Control de Frenada en Curva... o si lo preferimos en
siglas: ABS, DSC, DTC, EBD, CBC. En cuanto al equipamiento de confort nada que
objetar, al montar como equipo de serie el climatizador, elevalunas eléctricos
delanteros y traseros, cierre centralizado, ordenador de abordo, cierre
centralizado y llantas de aleación. Sobra decir que la lista de opciones
disponibles permiten disponer de un Serie 1 totalmente a medida.
El interior muestra un claro aire minimalista, con claridad y elegancia en
los trazos. La instrumentación y la botonería: la mínima. El acabado y tacto de
la mayoría de los elementos interiores es notable, donde tan solo una guantera
que no da la impresión de soportar muchos años de uso y una posición de los
interruptores de accionamiento de los elevalunas muy retrasada soportan una nota
negativa. Destacan de forma positiva el agradable tacto del volante deportivo,
la eficaz climatización y el contundente sonido de cierre de las puertas. Por
habitabilidad, una de cal y otra de arena: las plazas delanteras rayan la
perfección, estando todo muy a mano del conductor y en posición de conducción
baja sin que ello exija "contorsionismos" para entrar en el vehículo; pero las
plazas traseras son otro cantar. Ya el entrar puede suponer una tortura para los
menos "ágiles" por la acusada curvatura de la puerta, y además porque la altura
disponible no es de las mejores entre la competencia. Pero a pesar de todo, una
vez dentro los pasajeros disfrutarán de un agradable viaje gracias al excelente
equipo de audio, la comentada buena climatización y la calidad de rodadura que
en todo momento demuestra.
Motor y comportamiento
En su fase de lanzamiento el Serie 1 puede disponer de cuatro motorizaciones,
dos gasolina y dos diesel. La unidad de nuestra prueba es la más potente
alimentada por gasolina, y se trata del archiconocido 2 litros de BMW con cuatro
cilindros, pero que rinde siete caballos más dejando la cifra de potencia máxima
en 150 CV a un régimen de 6.200 rpm y un par máximo de 200 Nm a 3.600 rpm. Bajo
estas cifras se esconde uno de los 2 litros más agradables de conducir de todo
el mercado, por suavidad, carácter y economía de uso. Aunque el sonido no
resulta del todo "BMW", no desmerece y hace gala de un precioso rugir al
sobrepasar las 4.500 rpm. Su funcionamiento es ejemplarmente lineal, pero
muestra toda la garra hasta el corte de inyección, situado justo en la barrera
de las 7.000 rpm.
Pero donde este BMW no tiene competencia en el feroz segmento "C" es en el
comportamiento y agrado de conducción. La suspensión de la unidad de pruebas era
la estándar, disponiéndose como opción la suspensión deportiva por un precio de
en torno 300 euros. Así y todo el tarado es bastante enérgico y aunque no se
echa en falta un mayor confort, roza el límite de lo razonable. En carreteras
muy estropeadas este Serie 1 puede dar la sensación de no estar copiando del
todo el asfalto, pero es simplemente una falsa sensación. Se puede ir muy, pero
que muy rápido con total seguridad apoyados en unos eficaces sistemas
electrónicos de estabilidad y tracción. La guinda del pastel la pone el Serie 1
en carreteras de media velocidad, muy reviradas y de asfalto en buen estado.
Aquí no tiene rival: su comportamiento es absolutamente neutro, con una ligera
tendencia inicial al subviraje pero que antes de llegar al vértice interior de
la curva queda mitigado. La precisión de la dirección es deliciosa, el balanceo
de la carrocería mínimo y la sensación de pilotar un vehículo de mayores
dimensiones es real.
La caja de cambios de seis relaciones es típica de la marca, con un recorrido de
la palanca algo largo pero de exquisito tacto y precisión. Los desarrollos están
perfectamente ajustados y la sexta velocidad es de esas que no pecan de cortas
ni de largas. Los frenos suponen otro de los puntos fuertes, por tacto y
resistencia a la fatiga, con una ABS que no resulta demasiado intrusivo en la
conducción deportiva.
Conclusión
Queda claro que el nuevo BMW Serie 1 nos ha gustado mucho, muchísimo diría yo.
Es un digno representante de la marca, que no abandona el concepto de la
tracción trasera y que exhibe el prestigioso emblema allá donde vaya. Su calidad
de realización es sobresaliente, las posibilidades deportivas son notables y el
poder de representación incuestionable dentro de su categoría. Y claro, todo
esto tiene un precio: más de 30.000 euros, cifra que pueden aumentar en 6.000
euros a poco que añadamos algunos de los múltiples equipamientos opcionales que
tan atractivos resultan. Pero, tal y como reza el eslogan del anuncio de la
marca: ¿te gusta conducir?
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