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BMW Serie 1 120i - Un compacto con aires de grandeza.
Cuando una marca como BMW toma la decisión de entrar en un segmento tan competido como es el de los compactos, nada se deja al azar. Con el concepto base de marca, como son el signo de la deportividad unido a una exigente calidad, la firma alemana acierta de lleno con el nuevo Serie 1. Es un vehículo que encaja por diseño con los gustos de la mayoría, que se reconoce perfectamente como BMW -sobre todo en su parte frontal- y que mantiene el tipo por calidad de conducción sobre sus hermanos mayores.

Diseño y equipamiento
BMW ha mantenido desde sus orígenes una imagen de marca bien definida entre los diferentes modelos que de forma simultánea ha tenido a la venta. Esta regla ha sido válida hasta el lanzamiento hace unos tres años del Serie 7, un modelo que rompió moldes y arriesgó -quizás más de la cuenta- en materia de diseño. Su parte frontal quería asemejarse a la expresión humana, una cualidad que se extendió hasta el Serie 5 y Serie 6, pero que parece no tendrá continuidad en futuros modelos. Al menos así ha sido con el nuevo Serie 1 y lo será con el inminente nuevo Serie 3. Pero centrándonos en el modelo de nuestra prueba, la parte frontal tiene un inconfundible aire BMW que siempre resulta positivo. Su aspecto visto desde el lateral recuerda mucho al desaparecido Z3 Coupé, un modelo de muy bajas ventas en España ya que el grueso lo copaba su homónimo descapotable. Finalmente la parte posterior es la más original puesto que no existen antecedentes en la marca, aunque sabe diferenciarse de sus rivales luciendo orgulloso el emblema de la marca.

Normalmente en BMW el equipamiento de serie suele ser bastante discreto pero que a base de tirar de la amplia lista de opciones podemos hacer un coche absolutamente a medida. En esta ocasión el equipamiento de serie es muy bueno, incluyendo todo lo que hoy en día se puede pedir en materia de seguridad de serie: airbags frontales, laterales y de cabeza, ABS, Control de Estabilidad, Control de Tracción, Distribución Electrónica de Frenado, Control de Frenada en Curva... o si lo preferimos en siglas: ABS, DSC, DTC, EBD, CBC. En cuanto al equipamiento de confort nada que objetar, al montar como equipo de serie el climatizador, elevalunas eléctricos delanteros y traseros, cierre centralizado, ordenador de abordo, cierre centralizado y llantas de aleación. Sobra decir que la lista de opciones disponibles permiten disponer de un Serie 1 totalmente a medida.

El interior muestra un claro aire minimalista, con claridad y elegancia en los trazos. La instrumentación y la botonería: la mínima. El acabado y tacto de la mayoría de los elementos interiores es notable, donde tan solo una guantera que no da la impresión de soportar muchos años de uso y una posición de los interruptores de accionamiento de los elevalunas muy retrasada soportan una nota negativa. Destacan de forma positiva el agradable tacto del volante deportivo, la eficaz climatización y el contundente sonido de cierre de las puertas. Por habitabilidad, una de cal y otra de arena: las plazas delanteras rayan la perfección, estando todo muy a mano del conductor y en posición de conducción baja sin que ello exija "contorsionismos" para entrar en el vehículo; pero las plazas traseras son otro cantar. Ya el entrar puede suponer una tortura para los menos "ágiles" por la acusada curvatura de la puerta, y además porque la altura disponible no es de las mejores entre la competencia. Pero a pesar de todo, una vez dentro los pasajeros disfrutarán de un agradable viaje gracias al excelente equipo de audio, la comentada buena climatización y la calidad de rodadura que en todo momento demuestra.

Motor y comportamiento
En su fase de lanzamiento el Serie 1 puede disponer de cuatro motorizaciones, dos gasolina y dos diesel. La unidad de nuestra prueba es la más potente alimentada por gasolina, y se trata del archiconocido 2 litros de BMW con cuatro cilindros, pero que rinde siete caballos más dejando la cifra de potencia máxima en 150 CV a un régimen de 6.200 rpm y un par máximo de 200 Nm a 3.600 rpm. Bajo estas cifras se esconde uno de los 2 litros más agradables de conducir de todo el mercado, por suavidad, carácter y economía de uso. Aunque el sonido no resulta del todo "BMW", no desmerece y hace gala de un precioso rugir al sobrepasar las 4.500 rpm. Su funcionamiento es ejemplarmente lineal, pero muestra toda la garra hasta el corte de inyección, situado justo en la barrera de las 7.000 rpm.

Pero donde este BMW no tiene competencia en el feroz segmento "C" es en el comportamiento y agrado de conducción. La suspensión de la unidad de pruebas era la estándar, disponiéndose como opción la suspensión deportiva por un precio de en torno 300 euros. Así y todo el tarado es bastante enérgico y aunque no se echa en falta un mayor confort, roza el límite de lo razonable. En carreteras muy estropeadas este Serie 1 puede dar la sensación de no estar copiando del todo el asfalto, pero es simplemente una falsa sensación. Se puede ir muy, pero que muy rápido con total seguridad apoyados en unos eficaces sistemas electrónicos de estabilidad y tracción. La guinda del pastel la pone el Serie 1 en carreteras de media velocidad, muy reviradas y de asfalto en buen estado. Aquí no tiene rival: su comportamiento es absolutamente neutro, con una ligera tendencia inicial al subviraje pero que antes de llegar al vértice interior de la curva queda mitigado. La precisión de la dirección es deliciosa, el balanceo de la carrocería mínimo y la sensación de pilotar un vehículo de mayores dimensiones es real.

La caja de cambios de seis relaciones es típica de la marca, con un recorrido de la palanca algo largo pero de exquisito tacto y precisión. Los desarrollos están perfectamente ajustados y la sexta velocidad es de esas que no pecan de cortas ni de largas. Los frenos suponen otro de los puntos fuertes, por tacto y resistencia a la fatiga, con una ABS que no resulta demasiado intrusivo en la conducción deportiva.

Conclusión
Queda claro que el nuevo BMW Serie 1 nos ha gustado mucho, muchísimo diría yo. Es un digno representante de la marca, que no abandona el concepto de la tracción trasera y que exhibe el prestigioso emblema allá donde vaya. Su calidad de realización es sobresaliente, las posibilidades deportivas son notables y el poder de representación incuestionable dentro de su categoría. Y claro, todo esto tiene un precio: más de 30.000 euros, cifra que pueden aumentar en 6.000 euros a poco que añadamos algunos de los múltiples equipamientos opcionales que tan atractivos resultan. Pero, tal y como reza el eslogan del anuncio de la marca: ¿te gusta conducir?
 

Juan José Llanos

 

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