Cuando la marca del "coche del pueblo" entró en el segmento de los SUV grandes
con el Touareg, y en vista de los resultados que desde el inicio se dieron,
todos esperábamos la llegada del hermano menor. Y aquí está. Se trata del Tiguan,
un vehículo que servirá de base para nuevas propuestas por parte de otras marcas
del grupo y que emplea muchas soluciones conocidas con el objetivo de limitar
los posibles problemas de juventud. Con estas credenciales y que nos ha dejado
un sabor de boca espléndido tras probarlo a fondo, Volkswagen rompe la baraja
en el segmento.
Diseño y equipamiento.
Todo nuevo modelo que se precie, especialmente si va encaminado a una masa de
público relativamente amplia, debe contar antes de su lanzamiento oficial con su
preceptivo "concept". Normalmente éste concept llega con un año de antelación, y
sirve de globo sonda y captar por parte de la marca las impresiones de los
potenciales clientes. En el caso del Tiguan, no se ha hecho una excepción. Desde
aquel modelo de estudio y el definitivo, casi que nada se ha cambiado, lo que
indica que fue todo un éxito.Bajo nuestro punto de vista, tiene tanto de "Q7"
(el portaestandarte del grupo en materia de "todo terrenos") como de Touareg.
Tanto el frontal como la parte posterior se puede dividir en dos y son un "remix"
de ambos. No se si por asociación mental (por aquello de "Tiguan"), pero no
podemos ocultar que mirándolo de frente tiene un aire a "iguana" que hasta es
divertido. El resultado global es más que satisfactorio, que no llama demasiado
la atención pero que da la sensación de resistir el paso del tiempo.
Del interior no podemos dejar de hacer referencia a otros modelos, aunque en
este caso de forma más objetiva. Casi no cambian las formas ni apariencias del
salpicadero respecto a un Golf Plus, y decimos casi puesto que la calidad de
acabado sí que gana muchos enteros. La parte superior del salpicadero está
realizada íntegramente en un material blando, que da mucha sensación de calidad.
Además, los elementos plásticos que se encajan en torno al salpicadero tienen un
ajuste firme y que no cruje ante la presión. Los paneles de las puertas
abandonan el diseño visto en el Golf, Golf Plus y Touran.
El resto es típico de Volkswagen, en lo bueno (que es mucho) y en lo malo
(que es muy poco). El puesto de conducción puede ser óptimo para la mayoría de
conductores, con una buena relación pedales-volante-cambio. El asiento se puede
regular para que la altura de conducción sea, en su posición más baja similar a
la de un turismo o típica de todo terrenos en su posición más alta, sin que se
llegue a tocar con la cabeza en el techo. Los asientos son muy cómodos, y aún
con el opcional del cuero que montaba la unidad probada sujetan bastante bien.
Cuatro adultos viajan perfectamente, y cinco pueden acomodarse a condición de
que no sean demasiado corpulentos. El maletero es un poco mayor que el de un
compacto medio con 395 litros, aunque con los asientos abatidos se gana
muchísimo espacio, pero limitado en su uso por no formarse una superficie
totalmente lisa.
No nos ha gustado tanto la calidad de sonido del radio-CD -no sabemos si por
la calidad del mismo o de los altavoces-, y como no podía ser menos en
Volkswagen, el tacto de las palancas de mando tras el volante.
El techo panorámico es espectacular y muy recomendable para quien busque un
coche eminentemente lúdico. Da un extra de luminosidad al habitáculo y en
excursiones al campo permite a los pasajeros traseros ver mucho más paisaje de
lo habitual, y desde una perspectiva diferente. Tiene una cortinilla que se
despliega de forma eléctrica desde el montante delantero del parabrisas hasta
prácticamente el portón trasero. El cristal del techo, por contra, se abre por
su mitad delantera pero en todo caso de forma muy amplia.
Entre los detalles de equipamiento, recomendamos en especial dos cosas. Por
un lado, el cambio Tiptronic, sobre todo en las variantes diesel. Y por otro,
casi imprescindible, el sensor de aparcamiento trasero. De otra forma, cuesta
muchísimo conocer donde está el límite de la carrocería hacia atrás.
Motor y comportamiento.
El Tiguan estrena motor diesel, en concreto la esperada adopción por parte del
grupo del Common Rail como sistema de inyección de combustible. Cuando el resto
de las marcas habían optado por este sistema, desde Volkswagen se resistían a
abandonar la bomba inyectora hasta que se han visto obligados por normativa
medioambiental -cumplir con la normativa de emisiones Euro5-.
Aunque anuncia los mismos 140 CV, ahora la entrega es más dulce y lineal. No ha
mejorado en lo que todos esperábamos, en ruido, lo que puede suponer hasta
cierto punto un chasco, pero hay que darle un voto de confianza a la
marca.
Los Tiguan llegan equipados con el sistema de tracción 4Motion, el que
Volkswagen aplica a todas sus versiones con motores transversales. El sistema
aplica normalmente la potencia del motor sobre el eje delantero, mientras que un
embrague viscoso actúa de diferencial para transmitir la potencia cuando es
necesario al tren trasero. La principal ventaja de este sistema es que está más
que probado y apenas da problemas, aunque no es el más eficaz para uso fuera de
carretera (no hay forma de bloquear la tracción). Pero vayamos por partes...
La mayoría de los usuarios y en el mayor porcentaje de su uso, el Tiguan
circulará por asfalto. Por ello está concebido desde un principio para ser
óptimo en este terreno. ¡Y vaya si lo han conseguido!. Podemos asegurar que,
excepción hecha del X3, es el que mejor se comporta y mejores sensaciones de
conducción aporta de entre toda la competencia en dicho terreno. Hasta me
atrevería a decir que circula por carreteras convencionales a ritmo rápido mejor
que muchas berlinas compactas o medias por calidad de rodadura, confort y
ausencia de cabeceos o movimientos parásitos de la carrocería. Su peso, superior
a los 1.600 kg, solo se deja notar a la hora de frenar, influenciado además por
un centro de gravedad algo más alto que el de una berlina. Y es este el único
hándicap importante que le hemos podido encontrar, con una frenada en autopista
a alta velocidad que provoca cierta imprecisión en la trayectoria y una
resistencia limitada en uso intenso.
Entre el amplio equipamiento de la unidad de pruebas, encontramos los faros
de xenón con iluminación en curvas. Es muy útil la función que ilumina los
laterales del coche en curvas de radio reducido, no solo en maniobras sino
incluso en circulación. Sin embargo, el alcance de la luz de cruce es muy corto.
Es un mal común de los vehículos donde los faros están situados más altos de lo
normal, al tener que dirigir el haz de luz hacia abajo para impedir el
deslumbramiento a quienes se cruzan, pero en ningún otro modelo nos ha parecido
tan acusado. El alto nivel de seguridad obtenido en seguridad pasiva se ve muy
limitado por esta circunstancia, puesto que impide circular a más de 70 u 80 km/h
con distancia de seguridad suficiente para detener por completo el vehículo en
la zona iluminada -hemos hecho la prueba-. Puede que se trate de un mal de la
unidad de pruebas.
De resto roza la perfección. La suspensión tiende a ser dura, al menos, más
de lo que es habitual entre los SUV medios. Pero no por ello el confort se ha
visto mermado. La dirección es lo suficientemente precisa como para dar
confianza, mientras que la estabilidad tanto lineal como en curva está a la
altura de un compacto medio. Y ya que hablamos de dirección, lástima que limite
la agilidad del Tiguan en maniobras, tanto en ciudad como en el campo. El radio
de giro es más grande de lo normal, lo que obliga en ocasiones a hacer más
movimientos de lo esperado para callejear, aparcar, moverse por campo, etc.
El nuevo 2.0 TDi, junto al cambio Tiptronic, hace que la conducción sea muy
relajada en todo momento. No se trata del cambio DSG, pero tampoco funciona mal.
Cuenta con seis velocidades, relativamente cortas para tratarse de un diesel. No
obstante, no supone un incordio ya que el sistema gestiona muy bien los cambios
en modo automático. Salvo en uso off road, no recomendamos usar el modo manual.
Si necesitamos un extra de retención -en bajadas por ejemplo-, es suficiente con
seleccionar el modo "S" del cambio, que además de aguantar más las marchas sube
el régimen de cada cambio 500 rpm más (de 4.250 rpm a 4.700 rpm,
aproximadamente).
¿Qué tal en uso off road? Si partimos de lo bien que circula sobre asfalto,
hay que decir que muy bien. Ni la suspensión relativamente dura, ni los
neumáticos, ni la ausencia de bloqueo de diferenciales o reductora, ponen las
cosas fáciles si pretendemos sortear grandes obstáculos. Sin embargo, se
comporta como el mejor en pistas o caminos forestales. Permite rodar rápido sin
que dé la sensación de romperse, tal es la ausencia de ruidos en el interior (a
excepción del motor). El ángulo de ataque frontal y salida posterior es
suficiente para las típicas excursiones de fin de semana con la familia a
cuesta, y en caso de encontrarnos con alguna zona un poco complicada por algo de
barro o arena suelta, el 4Motion nos permitirá casi con total seguridad salir
airosos.
Conclusión.
La competencia es muy dura, durísima. Casi me atrevería a decir que una de las
más preparadas del mercado. Con ello, el Tiguan basa su estrategia en ser el
segundo que mejor se desenvuelve sobre el asfalto, tras el X3, aunque como aquel
es menos eficaz sobre tierra que muchos de sus adversarios. Pero sabiendo de
antemano que a la mayoría de sus potenciales compradores les sobrará con las
aptitudes que ya muestra fuera del liso pavimento, puede haber dado con la clave
para convertirse en uno de los modelos más deseados. Se trata, por lo tanto, de
un compacto con licencia de SUV. ¿Soñamos con un Tiguan R..?
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