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Uno de
los parámetros que mejor domina Volkswagen es la fabricación y puesta a punto de
los propulsores de gasóleo. Sus TDI son de los más equilibrados y sobrios del
mercado. Además su gama es muy amplia, abarcando desde el 3 cilindros del
pequeño Lupo de 61 CV, hasta el hiperpotente y sofisticado V 10 de 313 CV del
Touareg. Lo que desde luego es un abanico de motorizaciones difícilmente
igualado por ningún fabricante.
El nacimiento del Touareg, a comienzos del 2003, se debe a los estudios
realizados conjuntamente con Porsche, con la que VW tiene unas excelentes
relaciones. De este acuerdo surgieron el VW Touareg y el Porsche Cayenne, los
cuales comparten infinidad de órganos mecánicos, aunque cada cual lo afina por
separado, con lo que el resultado final son dos productos muy diferentes, con un
marcado carácter deportivo el Porsche y una personalidad mas polivalente para el
VW. En Europa, los actuales motores diesel, potentes y perfectamente adaptados a
este tipo de vehículos, atraen a cada vez mas compradores, que ven inútil un
propulsor de gasolina que gasta mas litros de combustible a igualdad de
prestaciones. Además los diesel cuentan con mucho mas par motor, algo
fundamental a la hora de mover con soltura los 2.300 kg de un Touareg, por poner
un ejemplo.
Para la versión 2007 Volkswagen ha introducido una serie de cambios, sobretodo
estéticos, para adaptar la imagen del Touareg a las nuevas pautas de la marca.
Para ello ha sido necesario sustituir principalmente los faros y la parrilla,
que ahora toman la fisonomía de los Passat, Touran, etc. En la parte trasera, el
paragolpes y los pilotos marcan la diferencia; en la versión 2007 también hay
nuevos diseños de llantas. En el interior ligeros cambios en los asientos y un
nuevo equipo de sonido Dynaudio (opcional) son las únicas modificaciones.
Mecánicamente no hay muchas diferencias: se conserva el mismo tipo de tracción
de excelentes resultados y se añaden algunas modificaciones a los dispositivos
existentes, como una nueva función del ABS especifica para frenar en barro y
nieve, que calca lo que los conductores de TT han hecho desde siempre: bloquear
las ruedas para que el barro se amontone delante de la rueda y así detenerse mas
rápidamente. Otra nueva función predice el vuelco e intenta impedirlo.
Lo que afortunadamente tampoco ha variado ha sido el equilibrado propulsor, un 6
cilindros en V de 3 litros de cilindrada, que rinde en esta versión la excelente
cifra de 224 CV, aunque ahí no acaban sus virtudes. El impresionante par de 500
Nm, que equivale en un motor de gasolina al de un Mercedes 500, permite un rodar
desahogado en todo momento máxime pensando que a solo 1.750 rpm los 500 Nm ya
han llegado.
Una vez al volante, hay tres cosas que llaman la atención. Lo primero es la baja
sonoridad al relantí y la ausencia absoluta de vibraciones, mas propio de un
propulsor de gasolina; lo segundo el empuje y la prontitud al salir desde parado
y lo tercero la rapidez y suavidad del cambio automático Tiptronic, que engrana
las relaciones a velocidad de vértigo.
Con esta nueva motorización, da un juego similar en carretera a vehículos mas en
la onda SUV, como el X5 3.0 d y mejor que otros enfocados también al campo, como
el Mercedes ML o el Land Rover Discovery. Si optamos por adquirirlo con la
suspensión neumática, opción francamente muy recomendable, la seguridad en
carretera alcanza la cota máxima entre los TT de su precio. La dureza de la
amortiguación puede ser variada entre la posición confort y sport, con una
apreciable diferencia de dureza y por tanto de velocidad de respuesta de la
carrocería, a las insinuaciones del volante. También tenemos una tercera
posibilidad, dejarlo en auto y olvidarnos de todo, con la seguridad de que los
sensores electrónicos harán su trabajo bastante mejor que nosotros.
El
sistema de dureza variable de la amortiguación viene unido a una suspensión con
elementos neumáticos muy elaborada, que permite regular la altura de la
carrocería al suelo en una buena decena de centímetros, lo que da cierta
tranquilidad de no rozar los preciosos bajos de nuestra montura de diez millones
de pesetas al transitar fuera de carretera. Así mismo al circular por autovía a
velocidad elevada, la altura disminuye lo máximo posible, obteniendo un aplomo
difícilmente alcanzable por una suspensión convencional de muelles, y a la par
conservando un confort muy elevado.
Una vez que abandonamos el asfalto, el Touareg se transforma en una maquina
eficacísima, marcando una apreciable diferencia con su competencia, si dejamos a
parte a los Discovery y Range mas enfocados al campo, pocos rivales podemos
encontrar que le planten cara a la hora de rodar rápido por pista. La suspensión
neumática filtra de maravilla los pequeños baches, y también los grandes,
perdiendo raramente la compostura. Aunque los 2.300 kg en vacío nos deberían
obligar a ser prudentes, pues tanto peso es difícil de dominar una vez fuera de
control, pudiendo no ser capaces de corregirlo los sistemas de control de
estabilidad, que aunque funcionan perfectamente, no son milagrosos.
Pero donde verdaderamente resulta agradable de utilizar el Touareg, es en
terreno complicado. A primera vista no incita a meterse en dificultades: grande,
pesado, con suspensión independiente, pero poco a poco va inspirando confianza.
Es verdad que el recorrido de las suspensiones independientes, excepto honrosas
excepciones, no suele ser muy amplio. Pero aparte de que siempre que crucemos
zanjas, o roderas profundas tendremos siempre una rueda en el aire, la capacidad
de movilidad no parece tener fin.
La reductora, algo que ya han olvidado numerosos fabricantes, sigue estando
presente en el Touareg, lo que añade una baza definitiva cuando algo se complica
más de la cuenta. Si aun necesitamos mas, podemos subir los citados diez
centímetros la suspensión, bloquear manualmente el diferencial central o
desconectar el control de tracción para casos muy especiales. Cabe también
destacar la ayuda inestimable que supone, para la conducción en todo terreno, el
adecuado funcionamiento de la caja de cambios Tiptronic, tanto en modo
secuencial como automático.
Aunque muy apto para el campo, no hay duda que pocos Touareg saldrán del
asfalto, que es donde esta versión de 225 CV tiene más razón de ser. Sobretodo
en países con orografía accidentada, como el nuestro, donde hay que recurrir con
asiduidad al cambio y unos cuantos CV de mas son definitivos a la hora de no
quedarse tirado en las largas pendientes de las autovías. La agilidad en
carreteras secundarias se ve solo comprometida por el peso y la envergadura,
aunque una vez habituados se puede mantener un buen ritmo, sin que los ocupantes
se vean excesivamente zarandeados por una carrocería que tome grandes
inclinaciones como es habitual en muchos TT de la antigua hornada.
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