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En este campeonato de contrastes, tras dos complicadas carreras sobre el barro y el suelo deslizante, el Nacional viaja ahora hasta un entorno envidiable, diferente, en Lanzarote. Sol, calor, brisa suave, mar, playa... y unos tramos de superficie abrasiva, derivado del origen volcánico de la isla.
La combinación de los siete tramos diferentes escogidos, formarán el esqueleto de la carrera en cada una de las dos jornadas puntuables que configuran esta prueba. Las especiales A y B, las de mayor longitud en torno a los 12 kilómetros, se repetirán ambos dÃas, en dos ocasiones en cada jornada, completando en el fin de semana cuatro pasadas sobre ellos.
También el tramo espectáculo X -marcado junto al Santuario de Nuestra Señora de los Dolores en Tinajo- se realizará cada dÃa, aunque este caso con una sola pasada. Para completar las nueves especiales de competición de cada etapa se recorrerán los tramos C y D, distintos para el sábado y el domingo.
Se trata de especiales todas ellas novedosas, abarcando la isla de norte a sur, implicando en el rallye a todos los siete ayuntamientos lanzaroteños, todos ellos sintiendo con entusiasmo el evento.
La ruta exigirá mucho a los pilotos y los coches, pues este es una de esos rallyes rompedores, en los que la fiabilidad debe ser alta mientras que el margen al error se reduce mucho pues las pistas están jalonadas en las cunetas de abundante piedra y roca. El suelo tiene una mezcla de buen agarre con zonas más deslizantes, pudiendo pinchar con relativa facilidad. El estado de las pistas contempla zona de buena superficie con otras zonas más bacheadas y rotas, con alternancia de las subidas con bajadas.
Teniendo en cuenta que se mantiene un único parque de asistencia, a mita de jornada, novedad de este año, muy fino tendrán que hilar los pilotos para superar con éxito este rallye de contrastes entre la tensión de la competición y el relax que podrán tener los equipos en la playa finalizada la carrera.
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