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Las sensaciones una vez finalizada esta treinta y cinco edición del Isla Tenerife son agridulces, por parte de los que conformamos la organización de la prueba. Por un lado felicidad por haber conseguido la máxima puntuación del campeonato regional, por saber que los aficionados han disfrutado, y en definitiva por cumplir con creces las expectativas depositadas por patrocinadores e instituciones.
El lado negativo es la sensación de que este no es el rallye de todos, pues existe un grupúsculo de elementos, plumillas de tres al cuarto, pregoneros de micrófono de medio pelo, y elementos federativos cual bulto sospechoso, cuya labor ha sido la de cargar contra el organizador, incluso desde el mismo dÃa de la presentación del rallye.
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