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Informal fotografía de Benito Rodríguez, justo antes de tomarnos un café. |
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Serán pocos los que en el mundillo del motor no conozcan a Benito. Ha pasado por casi todos los escalones de la multicolor escalera que conforma el automovilismo deportivo, perteneciendo a esa “vieja escuela” que sabe hacer las cosas de una forma única: aquella que combina la aplicación de la reglamentación vigente con el aporte extraordinario que ofrece una experiencia de varias décadas en la competición. No se me ocurre una faceta que este apasionado presidente no haya cubierto, pero hasta el 2007 le quedaba una pendiente: la asignatura de la presidencia. Coincidiendo con él de forma inesperada el pasado sábado, decidimos sentarnos a tomar un café y charlar de lo que son sus inquietudes cuando estamos a punto de arrancar la temporada 2010.
Este que escribe tiene la suerte de poder decir que ha podido “gozar” de dos presidentes de la federación de Tenerife que considero antes amigos que federativos –el anterior Félix Cuesta y el propio Benito Rodríguez-. Por ello, reconozco que quizás mi posición no sea la más apropiada para ser excesivamente crítico si la ocasión la mereciera, pero es algo inevitable. No obstante, la capacidad de actuación de la federación en los últimos años ha podido ser la más limitada de los últimos años por motivos económicos evidentes. Pero esto no ha sido óbice para que Benito logre de momento “salvar los muebles”, incluso con ciertas licencias.
Porque no podemos olvidarnos de la dura realidad social. Benito nos decía: “cuando llegué en el 2007, lo primero fue ponerme al día y hacer lo propio con la federación. No siempre es fácil tomar las riendas de algo que ha sido gobernado por otros, por muy bien que lo hayan hecho. Afrontar los pagos, presupuestar, coordinar criterios dispares, etc… al principio fue complicado.”
“A tres años vista de aquel comienzo en la presidencia, considero que no lo hemos hecho tan mal. El actual equipo de gobierno consigue hacer mucho con muy pocos medios y la muestra está en que las cuentas las hemos conseguido cuadrar en estas tres últimas asambleas”, continuó Benito.
No pude evitar preguntarle –o más bien afirmarle- que el 2010 deberá ser más complicado si cabe, que no había que bajar la guardia, a lo que me contestó que “estoy de acuerdo, seguramente será así. Pero hay que mirar hacia delante siempre, con optimismo. Para que veas dónde estamos, te puedo asegurar que este año casi con total seguridad colocaremos la primera piedra del circuito de velocidad en Tenerife.”
“Vaya”, me dije. “Ya me has dado un titular y voy a tener que publicar este encuentro como si fuera una entrevista”, a lo que Benito me contestó: “No hay problema. Todo lo contrario, será la primera entrevista que me hagas en los tres años de mandato. Ya era hora…”, me dijo.
Esto es así, la confianza muchas veces da asco (bromeamos). Como me gusta “picar” a mis amigos, a aquellos con los que comparto mayor confianza, le pregunté: “¿Crees que obtendrás el apoyo dentro de diez meses para renovar el cargo?...” Y se lo pensó, no se crean. “Yo creo que sí, que hay que seguir. Las dificultades no deben hacer mella en la moral y debemos darnos un margen para ver fructificar proyectos en los que llevamos mucho tiempo trabajando y te voy a poner un ejemplo: tras muchos años pensándose en la federación de Tenerife que debíamos batallar y luchar de forma encontrada con la federación de Las Palmas para lograr objetivos, resulta que ahora he encontrado la forma de allanar el camino del diálogo y conseguir muchas cosas positivas.”
“Sí”, le respondí. “Pero lo que podría haberse convertido en una situación de diálogo entre federaciones ha quedado roto por la tercera de ellas, la de La Palma”, le dije. Benito no dudó: “Bueno, yo no puedo obligar a nadie a actuar de una determinada forma. Nosotros (la FIASCT) le ofrecimos a Pedro Madalú (presidente de la FIALP) diferentes opciones de cara a la temporada 2010, pero su empecinamiento provocó dicha ruptura si te refieres a que ahora mismo tiene una postura encontrada con la canaria (FCA), Las Palmas (FALP) y Tenerife (FIASCT). Vuelvo y te repito”, siguió Benito “yo fui el primero que le propuso alternativas, pero no quiso coger ninguna.”
“Y la reacción de Tenerife fue la de romper con los campeonatos provinciales…”, le dije. Benito me contestó: “No, no se ha de ver así. Como tú mismo me dijiste, 2010 será un año complicado desde el punto de vista económico y por eso no debemos seguir obligando a nuestros pilotos a salir fuera de la isla para tener que puntuar en el campeonato. Es así de sencillo y no debemos mirar más allá ni buscar afán de superioridad en la decisión.”
Terminado el café, ya no me quedaba más que preguntarle si su motivación seguía siendo la misma que hace tres años. Me dijo: “Yo creo que tengo, en este momento, más motivación aún. Aunque ya conocía a la mayoría de gente con la que he trabajado durante este mandato, he visto en ellos –en su mayoría- actitudes que demuestran su compromiso con el deporte del motor… y no puedo ser menos. Debo dirigir modestamente el titánico barco que supone la federación, primero por el compromiso que adquirí en su momento, y segundo por lo mucho que me han demostrado quienes están a mi lado. Formamos, entre todos, un equipo que hace funcionar el deporte: deportistas, organizadores, federativos, empresas, aficionados, etc.”
Bueno, he de decir que incluso me convenció. ¿Será por mi posición poco objetiva?
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