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El año recién concluido apunta a un cierre de 807.000 turismos matriculados, cifra que, aparte de ser casi un 18 % inferior a la de 2010, se coloca como el segundo peor ejercicio de la historia de estas estadÃsticas - que arrancan en 1989- y que sólo encuentra un peor resultado en los 792.500 turismos de 1993.
Pero hay más espejos para contrastar y parten de ese año 2007 que las asociaciones automovilÃsticas colocan como el referente inmediatamente anterior del desplome actual.
En dicho año se matricularon en España 1.614.835 unidades, es decir en el plazo de los cuatro ejercicios siguientes, hasta 2011, el mercado español del automóvil se ha dejado el 50 % de su potencial, o lo que es lo mismo, casi las mismas 807.000 unidades que constituyen la previsión de cierre total de compras en 2011.
Desde ese año 2007, la evolución de matriculaciones se ha asentado en 1.161.176 en 2008, 952.772 en 2009 y 982.015 en 2010.
La secuencia deja claro también que en los tres últimos años, las matriculaciones no han rebasado esa barrera sicológica del millón de unidades que, desde los fabricantes, se consideran el umbral mÃnimo para asegurar a medio y largo plazo el tejido productivo en cualquier mercado que quiera abrir plantas o asegurar las inversiones para nuevos vehÃculos en las ya instaladas.
Otro factor de contraste que pone negro sobre blanco en el raquitismo actual del comercio automovilÃstico español es que, sobre una cifra consensuada del sector de 1,2 ó 1,3 millones de turismos anuales, como velocidad de crucero para las circunstancias potenciales del parque hispano, el registro de 2011 se queda a 400.000 ó 500.000 unidades de un objetivo aséptico.
Y para el año ya en curso no aflora el optimismo, pues entre las asociaciones sectoriales cunde la idea de que en las actuales circunstancias de fuerte retracción del consumo, si no median las ayudas estatales como muestra de buena voluntad del nuevo Gobierno hacia el sector, el pronóstico más favorable es el de la estabilidad, o lo que es lo mismo, repetir el entorno de los 800.000 turismos, con los desfases comparativos, de nuevo, ya expuestos.
El año 2011 ha sido muy lineal en lo negativo y, sobre todo, predecible. Se apostó desde el principio por un fuerte retroceso en la primera mitad, donde al cierre del semestre la caÃda interanual era del 26,8 %.
Ello obedecÃa a que esa parte del año se cotejaba con unos meses de 2010, en pleno vigor de las ayudas del Plan 2000E, que ayudaron a dinamizar el mercado mientras estuvo vigente.
Dicha vigencia culminó en julio de 2010 y, desde ese momento, los retrocesos mensuales se saldaron con registros en el entorno del 40 %, lo que hacÃa esperar repuntes para la segunda parte de 2011 y hasta se apostaba por moderados cambios de tendencia al alza.
No ocurrió nada de eso, pues siguieron los descensos, con registros más bajos porque el marco comparativa se hacÃa sobre volúmenes de mercado ya muy exiguos.
La trayectoria de 2011, mes a mes, ha sido diáfana, pues salvo un repunte del 5,9 % en el inhábil agosto, que puso fin a una cadencia de catorce meses consecutivos de descensos, todos han presentado retrocesos.
El último contrapunto al refrendo de esta crisis sectorial está en el canal de particulares, en los últimos tiempos llegando a algo más del 50 % de las matriculaciones, cuando hace poco más de un año, representaba siete de cada diez compras. Las restricciones al crédito de consumo están en el origen de esta negativa evolución.
Por contra, los animadores del mercado anual han sido las flotas de empresas y los alquiladores o rent a car. Los primeros, con una regularidad en todo el año, que sugiere que buena parte de las llamadas automatriculaciones se han desviado por ese canal. Los segundos, sometidos a la coyuntura del turismo, que ha pasado en 2011 por un buen momento.
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