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Inicialmente, el V40 podrá estar equipado con dos motores de cuatro cilindros de la familia Drive-E: el turbo de gasolina T5 de 245 CV y el D4 turbo diesel con 190 CV.
En el caso del diesel equipado con caja de cambios manual sus emisiones son de 85gr/km, cifra que para la marca sueca está lejos de lo que ofrece la competencia.
Volvo también considera que el D4 ofrece 80 CV más de potencia que coches de otras marcas y resalta que tiene 400 Nm de par.
El motor lleva tecnología i-ART con presión en cada inyector de combustible en lugar de utilizar el tradicional y único sensor de presión de la tecnología common rail.
Cada inyector tiene un chip que controla la entrada de presión, con lo que se asegura la cantidad ideal de combustible en cada ciclo de combustión.
Otras innovaciones que incorpora es un biturbo (twin-turbo), una fricción reducida y una válvula inteligente en el sistema de refrigeración para obtener una fase de calentamiento más rápida después de un arranque en frío.
Con estos avances, la cifra de consumo de combustible en un V40 D4 con cambio manual es de 3,3 l/100 km (consumo combinado para UE) y para el V40 Cross Country de 4 l/100 km (104 g/km).
El turbo de gasolina de cuatro cilindros T5 tiene 245 CV y 350 Nm de par, y su consumo con caja automática de 8 velocidades de 5,8 l/100 km (136 g/km).
Volvo precisa que estas tres cifras de consumo son provisionales.
Los primeros motores de dos litros, de cuatro cilindros Drive-E (llamados Volvo Engine Architecture durante la fase de desarrollo) fueron lanzados en otoño del 2013.
A partir de mayo de este año Volvo se ha marcado como objetivo que todos los nuevos modelos, excepto el XC90, estén disponibles, como mínimo, con algunos de los motores de la gama Drive E.
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