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De momento, la firma japonesa no ha entrado en cifras concretas de autonomía, potencia o batería, pero sí ha dejado varias ideas claras. La primera: este nuevo Juke seguirá apostando por ese diseño con personalidad que siempre lo ha diferenciado del resto. La segunda: deja atrás los motores térmicos en esta nueva generación para subirse por completo al tren eléctrico. Y la tercera: se fabricará en Sunderland, Reino Unido, sobre la plataforma CMF-EV.
Nissan vende este nuevo Juke como una evolución total de uno de sus modelos más reconocibles en Europa. No es para menos: desde su debut en 2010 ha colocado 1,5 millones de unidades en el continente, convirtiéndose en uno de esos coches que, para bien o para mal, nunca han pasado desapercibidos.
Este futuro Juke eléctrico se integrará en una gama europea cada vez más enchufada, donde compartirá protagonismo con el nuevo Micra, la tercera generación del Leaf, el Ariya, la Townstar y otro eléctrico urbano que aún está por llegar. Además, Nissan adelanta que el nuevo Juke también contará con tecnología Vehicle-to-Grid, es decir, podrá interactuar con la red eléctrica.
Eso sí, la marca no abandona de golpe otras fórmulas. Nissan insiste en que seguirá ofreciendo alternativas como el sistema híbrido e-Power y modelos como el actual Juke HEV o el Qashqai e-Power, pensando en quienes todavía no quieren dar el salto completo al coche eléctrico.
En resumen: Nissan convierte al Juke en un eléctrico puro, mantiene su enfoque desenfadado y lo coloca como otra pieza clave en su ofensiva eléctrica para Europa. Mucha declaración de intenciones, bastante discurso estratégico y pocas cifras todavía. Pero el mensaje ya está lanzado: el próximo Juke no va a oler a gasolina.
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