Cada
día el mercado del automóvil se presenta más competido, con modelos de
una calidad sobresaliente, de diseño exquisito, con un confort impensable
hace unos años, con un equipamiento de lujo desde las versiones más
básicas, y con unos motores realmente brillantes.
En este sentido, al compacto de Ford se le echaba en falta un motor diesel
a la altura de la competencia en cuanto a prestaciones. Como referencia
obligada cuando hablamos de diesel de altas prestaciones tenemos que
nombrar al motor del grupo Volkswagen, el afamado TDi, que modelos como
los Golf, León, A3, Fabia, etc. Y con el nuevo TDCi, al Focus se le
acaban los complejos cuando de exprimir al máximo la mecánica se trata.
Tal y como hemos podido comprobar durante la prueba, este nuevo motor se
muestra más que brioso, con unas prestaciones realmente
"deportivas".
Diseño
y confort
Tras tres años en el mercado, la imagen del Focus resulta ya conocida
por todos aunque no por ello está gastada. Recordemos que cuando comenzó
a comercializarse, su diseño fue unos de los principales focos de
atención. Tiene unos grandes faros delanteros, unas elevadas y verticales
ópticas traseras, además de una inconfundible silueta lateral.
En el interior las formas redondeadas son predominantes, con un
salpicadero de grandes dimensiones. La botonería es la justa, la
instrumentación la justa también aunque bastante clara, y el acabado
general bastante bueno. Los asientos resultan cómodos y sujetan lo
suficiente el cuerpo.
El espacio para los ocupantes es el justo para cinco, si bien el maletero
se queda corto. Eso sí, abatiendo los asientos y quitando la bandeja
posterior, el espacio de carga es bastante amplio. El confort sonoro y de
suspensiones es equivalente al de la competencia, sin que destaque en
ningún aspecto.
En
carretera
Desde que el Focus salió al mercado, la prensa especializada a
alabado su comportamiento en todo tipo de vías; y esta versión
turbo-diesel no iba a ser menos. De las diferentes combinaciones de
tarados de muelles y amortiguadores de la gama, quizás la de esta
versión sea la que mejor compromiso ofrece entre confort y estabilidad.
Con unos muelles de dureza media, pero de amortiguación bastante firme,
las ondulaciones del asfalto se filtran bastante bien, a la vez que no
dejan que la carrocería incline en exceso al abordar curvas a cierta
velocidad.
Pero el protagonista de la prueba es el motor, un "common rail"
de última generación con turbo-compresor de geometría variable. Para
ponerlo en marcha, basta un segundo de pre-calentamiento de los
inyectores. A partir de entonces, el ruido es algo elevado hasta que
alcanza la temperatura de servicio.
Al iniciar la marcha, la potencia que ofrece a bajas vueltas es la
suficiente para no tener que revolucionarlo en exceso para salir de los
semáforos. Pero esa cierta "suavidad" a bajas vueltas, se
torna en un empuje algo brusco a partir de las 1800 rpm, experimentando un
nuevo tirón en torno a las 2200 rpm. A partir de ahí, la primera
velocidad se acaba en un segundo, ya que el desarrollo de esta marcha es
corto, y hay que estar atento a cambiar a segunda velocidad en cuanto la
aguja marca las 4200 rpm (aunque sube hasta las 5000 rpm, no vale la
pena). Así las cosas, cuando se quiere ir rápido en carretera las
sensaciones son similares a las de un gasolina de cierta potencia. El
único pero es la brusquedad del turbo, que provoca que en virajes
cerrados se produzcan pérdidas de tracción.
Equipamiento
Tal y como viene siendo habitual en Ford, podemos personalizar el
equipamiento de nuestro coche a base de "paquetes". Partimos de
un modelo con ABS, cierre centralizado, dirección asistida, inmovilizador,
llantas y faros antiniebla, pintura metalizada y Radio-CD, todo por
2.698.258. Entre las opciones más comunes, tenemos el aire acondicionado
por 165.000 ptas, el interesante control de tracción por 35.000 ptas (muy
recomendable) o el climatizador por 245.000 ptas. Además ahora mismo
tiene una promoción de hasta 250.000 ptas de descuento.
Durante
estos días llegaran los Focus 2002, en los que los cambios se quedan en
meros retoques estéticos de pequeña importancia: básicamente los
intermitentes delanteros se integran con los faros, así como una defensa
delantera remodelada.
Juan
José Llanos |